Manuel Cadenas entrenador del reale ademar
«La afición es el valor más sólido y la que tirará para adelante de este club»
El equipo ibicenco quiere que el delantero leonés sea la piedra angular de su proyecto. Llega como el «mesías» esperado. Y no es exageración. Por primera vez en mucho tiempo todo el mundo coincide en algo sobre el Reale Ademar: Manolo Cadenas es el idóneo para manejar la nave ahora en aguas turbulentas. Aunque dudó el calor de la afición le decidió a subirse al barco. Ahora tiene escasamente dos semanas para hacer un equipo competitivo.
Manolo Cadenas ayer en la sede del club con los trofeos a su espalda del Ademar.
L lega en un momento sumamente complicado a un Reale Ademar con agujeros en su línea de flotación. ¿Se ve como el salvavidas del equipo?
—(Sonríe) Hombre... ya me gustaría tener tanta fuerza pero simplemente yo puedo ayudar desde mi parcela de entrenador. En ese sentido haré todo lo que esté en mi mano y si eso sirve para ayudar en esta situación pues encantado.
—Ahora mismo ¿qué es lo más acuciante en el Ademar lo económico o lo deportivo?
—Es evidente que el primer caballo de batalla y la prioridad es resolver el tema económico y ahí corresponde tomar la iniciativa a la directiva y resolver una situación muy complicada. Y aparte todos podemos ayudar. Lo económico y lo deportivo son aspectos que van interrelacionados pero está claro que la prioridad debe ser estabilizar la situación económica. Cuando la situación económica funciona todo funciona y eso debe ser mérito de la directiva.
—Si ahora tuviera que hacer una sugerencia o dar un consejo a la directiva ademarista, ¿cual sería?
—Bueno, yo creo que después de todo lo vivido saben ya que el capítulo económico es la primera premisa para estabilizar y garantizar la viabilidad de un club.
—¿Ve al Ademar como un club viable en el futuro más inmediato o cree que el club continúa estando en peligro?
—Mientras tenga el apoyo de toda la ciudad el club tendrá vida pero es evidente que esta situación tan complicada, donde se ha salvado al límite la participación en la próxima edición de la liga, pues todavía no está resuelta. Va a exigir muchos esfuerzos aún. Ahora llega una parte difícil donde hay que hacer frente a compromisos de pago anteriores y eso va a costar. La directiva todavía tiene mucho trabajo por delante para normalizar y estabilizar el club.
—¿Es por eso por lo que firmó sólamente por una temporada, para ver cómo se desarrolla la próxima temporada y en función de eso decidir?
—Sí ese es un motivo y aparte de eso el próximo año hay elecciones y para que ya sea la directiva actual o una nueva si entra tenga plena libertad para elegir entrenador. Estamos en una situación muy complicada y quiero ver como evoluciona. Insisto en que se ha pasado un mal trago con este final de temporada pero todavía hay que cumplir muchos compromisos económicos y va a ser dura la tarea para la directiva.
—¿Con qué tomó la decisión de volver a enrolarse en el Ademar cinco años después, con la cabeza o con el corazón?
—Con ambos. La verdad es antes de llegar a León (lo hizo el pasado martes desde Barcelona) tenía bastantes dudas pero una vez que estás aquí y ves como te recibe la gente y sientes cerca todas esas emociones por el Ademar y que todo el mundo está apoyándote, pues es evidente que influye en la decisión de aceptar y además te carga de mucha energía para dar lo máximo por este club que en estos momentos lo necesita más que nunca.
—Es evidente que con un presupuesto tan limitado para fichar —algo menos de 100.000 euros— su reto va a ser muy complicado...
—Tengo muy claro que ahora mi aportación como entrenador debe ser superior a la que he dado en otros momentos donde había unas circunstancias distintas que hicieron fácil mi trabajo. Esas circunstancias ahora no las tengo y entonces mi aportación tiene que ser mayor. Tengo que aprovechar toda mi experiencia como entrenador y el hecho de venir de entrenar una situación de crisis como en el Granollers los dos últimos años. La verdad es que desde la salida del Ademar no he tenido tampoco una estabilidad en mi trabajo como entrenador y eso me tiene que ayudar. Aparte de que también tengo unas circunstancias que hacen que mi rendimiento en León sea mayor.
—¿Hubo momentos en los que dudó de forma importante si se subiría a este tren?
—Sí, efectivamente. Porque aunque estoy entrenado también soy consciente de las dificultades. Ya pasé por una situación similar en Granollers y todos conocemos como lo pasó la plantilla. Si es algo que te pilla cuando estás dentro, pues lo asumes, pero si eres tú el que tiene que entrar pues te lo piensas y tienes dudas.
—También hay mucho de reto personal en su decisión de volver a sentarse en el banquillo leonés ¿no?
—¡Hombre claro!. Para mí es emocionante y también ilusionante entrenar al Ademar otra vez. En ese aspecto de ilusión y de sentimiento no puedo tener mejores sensaciones que las que tengo en estos momentos.
—La época de vacas flacas que vive el Ademar es pareja a la del balonmano español, que ha pasado de ser una de las ligas más potentes de Europa a ver como la adelantan ahora otras muchas y cómo los jugadores se van al extranjero en masa. ¿El balonmano español es ahora el paria de Europa?
—No sé si tanto pero estamos en unos momentos muy difíciles que va a requerir un tiempo para recomponerse y solucionar los problemas que nos han llevado a esto, a que se marchen muchos jugadores al extranjero y a que no tengamos jugadores preparados para dar el salto.
—¿En qué sentido?
—Hemos pasado por alto seleccionar a talentos físicos. Ahora mismo los equipos adolecen de falta de gente con talento físico y aunque en balonmano tiene cabida todo tipo de morfología es evidente que cualquier equipo necesita tener jugadores fuertes. Y en se sentido no los tenemos.
—A su juicio ¿esta época de vacas flacas es culpa de los clubes, de los estamentos...?
—Supongo que todos tenemos nuestra parte de responsabilidad pero la promoción y dirección de nuestro deporte hay algunas causas que corresponden estrictamente a los dirigentes tanto de organismos oficiales nacionales como a los propios dirigentes de los clubes que no han sido previsores para saber adelantarse a esta situación. Pero a todos nos corresponde siempre una parte de la que somos responsables y que ahora tenemos que ayudar a corregir para que las cosas se normalicen.
—El Valladolid, el «eterno» rival del Ademar, ha reconocido una deuda cercana al millón de euros. ¿Qué le dice eso?
—Bueno... está claro que todos los equipos están teniendo problemas. Pero estoy seguro de que la rivalidad de siempre con Valladolid, esa pimienta que sazona la salsa de nuestros enfrentamientos estoy seguro de que se mantendrá.
—Hablando del proyecto deportivo que tendrá que pergeñar en un tiempo récord, ¿cuántos fichajes son necesarios para cuadrar un Ademar mínimamente competitivo?
—La economía manda, eso está ahora muy claro. Pero en condiciones normales habría que fichar cinco o seis jugadores. Pero vamos a ver como nos las ingeniamos y como buscamos soluciones para buscar el máximo número de refuerzos.
—¿Y los puestos que considera más urgentes de reforzar en un equipo que ha sufrido una docena de bajas?
—Hay que fichar jugadores para la defensa. Eso es muy importante. Faltan laterales zurdos porque la marcha de Montoro ha descompensado aún más una plantilla que ya lo estaba. Necesitamos un portero también y reforzar el puesto de extremo.
—¿Cual encabeza su lista?
—Acabo de aterrizar dame un poco más de tiempo. Vamos a intentar completar el equipo lo mejor que se pueda y sobre todo con jugadores jóvenes
—Jugadores jóvenes... esa va a ser la seña de identidad del nuevo Ademar ¿verdad?
—La necesidad obliga y además necesitamos cambios.
—¿Respecto a la próxima liga se puede hablar ahora mismo de objetivos o lo mejor será ir partido a partido?
—Lo primero es hacer una plantilla y una vez que la tengamos será el momento de pensar en marcarse unos objetivos. Pero lo primero es eso: ver como somos capaces, con tan pocos medios, de hacer una plantilla competitiva.
—¿Para quedar entre los cinco primeros?
—No lo sé (Pero lo dice con una sonrisa que delata que sí se ve capaz de ese reto). Ahora mismo sólamente el Barcelona, el Atlético de Madrid y el Naturhouse han sido capaces de hacer un equipo potente y de tener un equipo con un plan programado y organizado. Los demás equipos como nosotros, Valladolid, Cuenca o CAI hemos tenido problemas y no ha sido posible confeccionar todavía la plantilla.
—En Champions será otro cantar ¿verdad?
—Sí. Nos pueden tocar cuatro equipos imbatibles si tenemos en cuenta la wild card. Ahí intentaremos hacer un papel lo más digno posible.
—La fractura social que vive desde hace tiempo el equipo ¿como la ve? ¿cree que es irreconducible?
— Bueno, ahora y después de estas dificultades y de estar el club al borde del abismo todo el mundo es consciente de que llega el momento de ayudar y de arrimar el hombro todo lo que se pueda. Creo que aquí si hay un vínculo común es el deseo de que el club siga su marcha y siga estando entre los grandes. Entonces creo que esta situación de dificultad va a generar también un frente común donde todo el mundo ayude para que el club supere esta situación que es la más crítica vivida en los últimas 18 temporadas, desde que se consiguió el ascenso a la máxima categoría.
—Tras este paréntesis de cinco años desde su marcha. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención tanto e n lo positivo como en lo negativo?
—En lo positivo que la afición mantiene viva su ilusión. Eso es muy importante y para mí lo más significativo. La gente tiene ganas de balonmano, sigue manteniendo la ilusión por este equipo y quiere ayudar para encauzar de nuevo las cosas. Y en lo negativo creo que es evidente: todos los graves problemas económicos que han hecho perder credibilidad al club.
—Está claro que la afición sigue siendo el valor más estable del club ¿verdad?
—El gran valor de este club es la afición. La afición es lo más sólido de este club porque no ha tenido nunca altibajos, siempre ha estado a gran nivel. Y es lo que más puede ayudar en estos momentos. Esa afición entusiasta, numerosa, fiel y todos los calificativos que queramos poner es el gran valor de este equipo y ahí es donde tenemos que agarrarnos todos para tirar hacia delante del club. Tenemos que ser capaces cada uno de dar lo máximo por el Ademar, la afición en su parcela, la directiva en la suya y el entrenador y el equipo en la que nos corresponde.