«No tiene lugar en el ciclismo»

McQuaid, presidente de la UCI, ataca con dureza a Armstrong y enfatiza que «en este caso la estrella resultó ser un mentiroso, lo que es muy frustrante para el . deporte».

Pat McQuaid desveló ayer la postura de la UCI respecto a Armstrong. Su veredicto, culpable.

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E. Orozco | GInebra
León

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El presidente de la Unión Ciclista Internaciona, Pat McQuaid, recalcó ayer que Armstrong, al que decidieron retirar sus siete victorias en el Tour, no tiene «lugar en el ciclismo», lamentando que «la estrella» resultase ser «un mentiroso», y eludiendo cualquier responsabilidad de su organismo.

«La UCI desea comenzar el viaje en ese camino hacia delante confirmando que no apelará al TAS y que reconocerá la sanción impuesta por la Usada. Armstrong no tiene lugar en el ciclismo», aseveró con firmeza McQuaid. El irlandés atacó con fiereza al tejano. «Somos responsables globales del antidopaje y seguiremos haciéndolo. En cualquier deporte hay estrellas y el deporte las utiliza para promover al deporte. En este caso, la estrella resultó ser un mentiroso, lo que es algo muy triste y muy frustrante para el deporte», subrayó.

El mandatario recalcó que la política antidopaje era su «prioridad. Sigue siéndolo. Admito que en el ciclismo había una cultura de dopaje y yo lo quería cambiar. Ceo que hemos avanzado mucho, hay muchas pruebas de que esta cultura está cambiando. Me da confianza lo que dicen Wiggins o Millar, pero sigue habiendo cosas por hacer».

Propósito de enmienda

McQuaid, que dejó claro que no tiene «ninguna intención de dimitir», no ocultó que «evidentemente» la UCI «tiene responsabilidades. Hay que ponerse en la fecha en la que sucedían estas cosas, entre 1999 y 2005. El ciclismo ha cambiado mucho desde entonces, lo que teníamos disponible para enfrentarnos para este tipo de situaciones era más limitado que ahora. Si lo hubiéramos tenido entonces no habría pasado», recalcó.

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Así, resaltó que la UCI «siempre ha hecho más pruebas que ninguna otra federación», pero que se vieron impotentes con la aparición de la EPO, que «lo cambió todo. Costó tiempo adaptarnos y tomar pruebas fuera de competición. Ahora hemos avanzado y gastamos 7,5 millones de euros al año en la lucha antidopaje». McQuaid subrayó que «el paisaje ha cambiado. Hay muchos corredores que ya no quieren estar en esta cultura de dopaje. Había ciclistas que no querían doparse y se les forzó, hoy la actitud es diferente».