LIGA DE CAMPEONES. OCTAVOS DE FINAL

El Valencia muere sin corazón (1-1)

La falta de pegada de los de Valverde impide la remontada frente al PSG. El gol de Jonas se queda en nada con el empate de Lavezzi tras un fallo de la zaga levantina.

Tino Costa se lamenta por la eliminación del Valencia ante la felicidad de los jugadores del PSG.

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Luis Miguel Pascual | París
León

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El Valencia se quedó a las puertas de la sorpresa en el Parque de los Príncipes, de remontar el mal resultado que traían de Mestalla en octavos de final de la Liga de Campeones contra el París Saint-Germain, que logró meterse entre los ocho mejores del continente tras su empate (1-1).

El conjunto español creyó durante unos minutos en la remontada ante el multimillonario PSG, que vuelve a los cuartos de final de la Liga de Campeones 18 años después. Los valencianistas efectuaron un gran segundo tiempo que les permitió creer en una remontada que parecía casi imposible. Pero les faltó contundencia en el ataque, el mismo mal del que adolecieron en la ida.

La tarea, difícil, se presentaba casi imposible a la vista del primer tiempo, en el que los españoles apenas hicieron temblar el edificio defensivo montado por Ancelotti. Siquiera una ocasión de Soldado al cuarto de hora hizo temblar el Parque de los Príncipes. Tras el descanso el partido cambio de color. Banega se adueñó del centro del campo que hasta ese momento había controlado Matuidi, comenzó a hacer funcionar la máquina ofensiva valencianista. Y el PSG tembló.

La recompensa tardó en llegar 9 minutos. El tiempo que necesitó el Valencia para acercarse al área rival, en una mala combinación entre Chantôme y Matuidi que permitió a Costa recuperar el balón, pasar a Jonas que, desde la frontal del área, sorprendió a Sirigu con un disparo que lamió el poste derecho.

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El tanto desestabilizó al PSG y dio fe al Valencia, que comenzó a serenar su juego y a hacer temblar una defensa que hasta ese momento había mantenido la solidez. Desde el banquillo reaccionó Ancelotti poniendo en el césped a Gameiro y la velocidad del joven atacante equilibró el encuentro. Incluso en el marcador, porque una jugada suya sirvió para que Lavezzi igualara. El Valencia no se descompuso y dejó los mejores minutos. Encerró a su rival, presionó hasta el hastío, pero le faltó contundencia. El PSG dudó, pero no fue suficiente. La fatiga y la reacción parisiense equilibró el partido. Al contragolpe, los parisienses gozaron de alguna oportunidad, pero el encuentro no varió el 1-1 que dejaba fuera al Valencia.