Mal partido
Sin afanes polémicos martín
En mi opinión, Cultural y Mancha Real firmaron sobre el excelente césped del Reino de León el peor partido de la temporada. Poco juego, muchas interrupciones, acciones cuando menos violentas por parte de los del Mancha. Y un arbitraje lamentable. El cántabro David Iglesias tuvo una actuación desafortunada. Fue el colegiado ideal para que los visitantes pudieran desarrollar, a ciencia y paciencia de esa actuación, la táctica, sin duda premeditada, que traían perfectamente estudiada.
El balón estuvo parado tanto tiempo como en juego. Y el árbitro lo permitió a conciencia y paciencia de unos y otros. Los otros, por supuesto, fueron los que sufrieron la parsimoniosa actuación del «hombre tranquilo». Teatralizó en la pronta expulsión del entrenador forastero, para luego dejar correr el desarrollo del juego visitante únicamente encaminado a la pérdida de tiempo, a la interrupción del juego impidiendo el ritmo necesario para poder fructificar, en goles, las acciones culturalistas.
Porque la Cultural fue el único equipo que quiso buscar el gol, por cierto, no con el acierto e intensidad necesarios para viajar, a la Mancha, con el bagaje necesario para poder tener posibilidades fundadas de pasar la eliminatoria. Se miró más a la conservación del cero, en la puerta propia, que en buscar la línea recta del gol en la portería contraria. Es obvio que se daba como bueno el uno a cero en el marcador. Los del valor doble de los goles marcados en campo contrario es una ventaja realmente relativa.
Por la forma de actuar de los visitantes, basan todo su hacer en la veteranía -resabiada y marrullera- de sus veteranos jugadores, con poco juego y mucho oficio. Dureza cercana a la violencia en sus acciones. Fuerza y veteranía como armas esenciales que encontraron en el «hombre tranquilo» director del encuentro, el cántabro Iglesias, el arbitraje ideal.
Curiosamente se echó mano del «tarjetero» como medio de disuasión. Seis amarillas a los visitantes y una sola a los culturalistas; pero, curiosamente, ninguno de los amonestados vio la segunda cartulina. El color rojo sólo apareció para enviar al entrenador forastero a los vestuarios. Mal partido y peor arbitraje. Seguramente en el campo del Mancha no va a tener la Cultural la «suerte» de encontrar dirigiendo a otro árbitro tan tranquilo.
Campo y ambiente, dos ventajas que la Cultural no supo aprovechar. Campo y ambiente que, en el partido de vuelta van a ser aprovechados por el contrario. La Cultural debe prepararse para la batalla en Mancha Real.