CAZA. LEÓN ABRE LA MEDIA VEDA

Dudas en el arranque

Los cazadores cierran la primera jornada con muy pocas codornices capturadas. Advierten una campaña muy pobre.

Pedro Cabezas fue la excepción. Capturó 16 codornices —por la mañana— en Villademor.

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pedro vizcay | LEÓN
León

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Otro año más, como cada 15 de agosto, los cazadores con sus perros han vuelto a los campos y rastrojeras de páramos vegas y oteros, aunque tal vez en menor número que en pasadas campañas. La media veda coincide en una fecha muy especial, en pleno periodo vacacional y con los pueblos repletos de esos veraneantes que, en su mayoría, retornan por unos días a la localidad que les vio nacer. Por eso no resulta extraño que los aficionados acudan de forma masiva a su cita con la más pequeña de las gallináceas que se cazan en España.

La madrugada se presentaba con temperatura suave y sin viento. Apenas comenzaba a amanecer, a las siete de la mañana, con el canto de las codornices de fondo, los aficionados se concentraban con sus perros en los lugares establecidos en cada acotado. Sobre las siete y cuarto, casi entre dos luces, sonaban los primeros disparos acompañados de los ladridos de los canes. Minutos después las detonaciones se escuchaban por todo el campo, pero en menor medida que el pasado año, lo que anticipaba un mal día de caza.

Ánimos decaídos

A las diez de la mañana, cuando todavía no se había secado el abundante rocío del alba, los ánimos habían decaído considerablemente, especialmente en ciertas zonas en las que el pasado año hubo una considerable abundancia. Parece evidente que nos encontramos ante un año muy flojo y anómalo en cuanto a distribución de la codorniz se refiere.

Mucho se había especulado en las tertulias sobre la cantidad de codorniz que iba a haber esta temporada. La entrada de primavera había sido muy pobre y la climatología no había sido propicia para que la pequeña gallinácea se asentase y nidificase con normalidad. A tenor de los muestreos realizados telefónicamente a las doce de la mañana un promedio de tres o cuatro codornices por cazador sería acertado. Haciendo un recorrido por la geografía provincial podríamos decir que se ha cazado mejor en el Páramo Bajo, con «piñas» aceptables. Mucho peor se ha cazado en el resto del Páramo, donde el pasado año hubo escopetas que lograron el cupo de 30 aves mientras que en esta temporada se han quedado en dos o tres. Mal también en las vegas del Esla y del Porma, donde las cuatro codornices pueden ser el promedio, si bien ha habido cazadores que con un buen perro han sobrepasado esta cifra. Tampoco en la comarca astorgana se ha cazado bien. Flojos resultados se han dado también en los secanos del sur, incluso en las zonas donde los valles llevan agua y se riegan parcelas en precario.

En las zonas de media montaña el cómputo es aproximativo, ya que restan muchas parcelas de trigo por cosechar y es sabido que las codornices se refugian en ellas. Se ha cazado realmente poco en esta primera jornada. Otros efectos negativos son el pastoreo que se ha realizado sobre los rastrojos hasta hacerlos casi desaparecer o el que en bastantes parcelas se «pique» la paja por la cosechadora y desaparezcan los tradicionales «maraños» que constituyen un excelente refugio. El hecho de que se las oiga cantar más de lo habitual puede deberse a que todavía se están emparejando y los machos anuncian el territorio. Todo son especulaciones ante un año que se presenta realmente pobre.

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A los aficionados les espera una media veda bastante difícil, en especial a los que no dispongan de un buen perro astuto y experimentado. Tras las primeras jornadas y una vez que se asienten los «canes» y se muevan las polladas la situación podría mejorar.