Carolina Rodríguez GIMNASTA. Séptima en el EJERCICIO DE CINTA DEL MUNDIAL Y UNDÉCIMA EN EL CONCURSO GENERAL

«Me siento orgullosa de lo que he hecho y del apoyo que siempre tengo de León, mi tierra»

Lle gaba al Mundial dispuesta a demostrar que con otro estilo, el que no marcan los cánones de la escuela soviética, se puede hacer algo grande. Cuatro ejercicios plagados de calidad, estética e ilusión han servido a Carolina para dejar claro que, a sus 27 años, está viviendo su mejor etapa deportiva. Séptima en el ejercicio de cinta y undécima en el concurso general jalonaron una actuación digna de las campeonas. Porque ella lo es.

Carolina ha demostrado en el Mundial de Kiev que su calidad puede llevarle muy lejos. Entre otras cosas a meterse en las finales.

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Carolina recordará Kiev como el escenario donde vivió su primera final por aparatos en un Mundial. También por tutear a las grandes estrellas de la gimnasia rítmica. Ni los seis meses de convalecencia por una lesión han hecho mella en su carácter de campeona. Todo lo contrario, la discípula de Ruth Fernández ha vuelto por todo lo alto. La mejor demostración sus títulos en la Copa de la Reina, el Campeonato de España y los Juegos Mediterráneos. En Ucrania ponía la guinda a un pastel exquisito con el séptimo peldaño en cinta y el undécimo en la general. Un hito personal que la leonesa espera mejorar.

—Séptima en la final de cinta, a las puertas de la final en mazas y pelota y undécima en el concurso general. ¿Se puede pedir algo más?

—Pues creo que no... Soy ambiciosa y me gustaría estar por encima en la clasificación del all-around, pero de verdad que es un sueño estar compitiendo después de una operación tan importante y lo mejor: estar en la final del Mundial.

—¿Como se vive una gesta como la clasificación para la final?

—No lo supe hasta casi el final de la competición general. Por cálculos me quedaba otra vez de reserva, como en la pelota. Pero justo la gimnasta que podía ganarme, fallo en ese aparato y me entere de la que iba a coger el bus para ir al pabellón. Fue una euforia indescriptible, pero tenía que templarme para poder competir! Un sueño más, hecho realidad.

—Con 27 años parece que estamos ante su mejor versión.

—Yo no me lo acababa de creer, pues hay momentos que se hacen muy duros. Pero si, mucha gente me lo decía y las personas más importantes, también, mis entrenadoras en este caso. A veces no las creía. Mal hecho. Jeje.

—Con el cambio en los criterios de puntuación de las jueces parece que ahora se le valora un poco más su actuación.

—Esta claro que todavía hay cosas muy subjetivas que son incontrolables, pero es verdad que mis ejercicios tienen un valor importante, tanto por calidad de composición, que de eso se encarga Ruth, como la forma de ejecución. Se valora el baile y en este caso la expresividad. De eso puedo decir que se me da un poco mejor que a algunas de mis rivales.

—¿Como se mantiene ese nivel tan alto durante la temporada teniendo en cuenta que quizás su reto en este 2013 eran los Juegos Mediterráneos?

—Pues sinceramente, a pesar de tener momentos difíciles, es muy importante el trabajo de mis entrenadoras y saber cuando darme un momento de respiro. Hemos llevado un trabajo de calidad a lo largo de este año. Y creo que a nivel deportivo, no me quedarán nunca palabras suficientes para agradecer todo el trabajo que han hecho conmigo, Ruth y Nuria.

—Atrás quedan seis meses de convalecencia que parecen olvidados con sus actuaciones.

—He tenido suerte y mucha responsabilidad a la hora de recuperarme. He estado con las mejores y he hecho un esfuerzo por intentar una vez más dar otro paso adelante. A día de hoy no es el pie el que me da problemas, eso lo tengo bastante claro.

—Nunca se ha planteado fijar fechas para un posible adiós. Y parece que con estos resultados Carolina va a estar en la alta competición más años.

—Algún día tendrá que llegar el final, antes o después me va a dar mucha pena. Decidirlo es durísimo, casi más que cualquier entrenamiento. Pero hay que tener en cuenta que no seré eterna y que ya no por forma física, si no que seguramente haya tiempo para empezar nuevos retos. ¿Cuando? Aún no lo sé con certeza.

—En León se ha seguido su presencia en el Mundial con interés celebrando su éxito como propio. Supongo que será un orgullo.

—Para mi es una pasada como se vuelca la gente, desde los Juegos Olímpicos hasta hoy día. He de agradecer todo el apoyo de los leoneses... Me siento orgullosa de la tierra a la que pertenezco y me ha dado la posibilidad de poder entrenarme a este nivel.

—El codearse con las gimnastas rusas, ucracianas o bielorrusas, dominadoras hasta ahora en el panorama internacional no está al alcance de todas, sólo de unas pocas entre las que te encuentras.

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—Es increíble ver como eres la única gimnasta de habla no rusa en el ranking... Me ha pasado en alguna otra competición y sorprende que sea la única «latina». Es una oportunidad que me brinda el deporte... Aunque sea tan difícil asomar la cabeza entre tantas ‘bestias’.