Raquel se baña en plata

La palista leonesa sube al segundo peldaño del podio en Dinamarca tras una excelsa carrera en K-1 en la que sólo dos segundos le separaron del oro que se colgaba la neozelandesa Teneale Hatton.

Raquel Carbajo demostró en las aguas del Lago Bagsvaerd su condición de referente mundial.

León

Creado:

Actualizado:

Plata como premio a 21 kilómetros excelsos. Ese premio fue el que recogía la leonesa Raquel Carbajo en las aguas del Lago Bagsvaerd en el que sólo la neozelandesa Teneale Hatton le privaba del peldaño más alto en un Mundial al que Raquel llegaba con ambición y que a las primeras de cambio ha reportado a la bañezana una porción de gloria.

Raquel, paramesa de nacimiento y bañezana de adopción, se presentaba al Mundial de piragüismo en la modalidad de maratón como una de las palistas a tener en cuenta. Su plata en K-2 y bronce en K-1 en el pasado Europeo de Portugal eran su mejor aval. Y la leonesa cumplía con las expectativas desde la misma salida. Junto a la postre vencedora, Hatton, y la noruega Agnes Brun-Lie se encargaron de imprimir un ritmo frenético que superados los tres primeros kilómetros les reportaba ya una renta de media docena de segundos que, con relevos, fueron ampliando hasta alcanzar el ecuador de la prueba con una veintena, suficientes si no desfallecía ninguna, para jugarse entre ambas el podio.

Al menos el bronce estaba asegurado para Raquel que aún así no se conformó con el factible tercer peldaño del podio. Raquel, pletórica física y anímicamente, quería más. Prueba de ello es que a falta de cinco kilómetros la palista bañezana se lanzaba al ataque. No estaba del todo satisfecha con las compañeras de viaje, especialmente peligrosas por su velocidad en los metros finales. La palista española conocía las virtudes de sus oponentes y también sus opciones para intentar hacerse con el mejor de los metales en juego.

Su táctica ofensiva dejaba fuera de combate a una de ellas, la noruega Brun Lie cuyo desgaste por no perder la estela de Raquel y Teneale le pasaba factura hasta el punto de dejarse un puñado de segundos en apenas un kilómetro, suficientes para dar por perdida la opción del triunfo. Por delante y en un mano a mano frenético el oro estaba en el aire. Raquel no escondía sus cartas. Tampoco Hatton. Con 500 metros finales en los que cada palada suponía un paso vital hacia la gloria Hatton lograba sacar un puñado de segundos, dos, para hacerse con el oro mientras que Raquel, que había mostrado una mayor ambición liderando la carrera en su mayor parte, se colgaba la plata mientras que Brun-Lie se hacía con el bronce sin riesgo de cederlo ante el resto de rivales ya que la cuarta, la húngara Horvath, cruzaba la meta a casi un minuto mientras que la otra española presente en la final de K-1, Nuria Villace, se hacía con la quinta plaza. Precisamente Villace será la compañera de Raquel en la final del K-2 femenino el domingo, prueba en a que el dúo español parte como el gran favorito para llevarse la presea dorada.

Cargando contenidos...

La palista ya tiene en su zurrón una plata que intentará mejorar mañana en el K-2. Su ambición, a pesar del desgaste de ayer tras completar 21,5 kilómetros de dura pugna, no será obstáculo para que opte a lo máximo.