BALONMANO

Trasnochar sienta bien

El Abanca Ademar sigue volando alto, en uno de los partidos más tardíos de su historia derrotó con solvencia al Cuenca y se carga de energía positiva para el choque europeo ante el Oporto el sábado

El brasileño Joao, que ayer fue un martillo pilón para la defensa conquense en la segunda parte, se eleva por encima de sus rivales para un lanzamiento

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GEORGINO FERNÁNDEZ | LEÓN
León

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La noche no los confundió. Todo lo contrario. Los activó hasta el punto de que el Abanca Ademar firmó ayer una auténtica victoria coral en la que nadie desentonó y todos se esforzaron por ofrecer el balonmano que lleva dentro. El equipo leonés demostró ayer con su triunfo ante el Cuenca (35-27) que su línea de progresión marca un trazo claramente ascendente y que la ‘musculatura’ del equipo se vuelve más definida a medida que avanzan las jornadas.

En uno de los partidos más tardíos que se recuerda —empezó a las nueve y cuarto y terminó cuando faltaba algo más de una hora para la media noche— el equipo leonés cimentó de nuevo su victoria en un elevado grado de compromiso en el trabajo defensivo, en un ritmo muy intenso y en un rendimiento sin altibajos durante casi todo el partido. Si a esos argumentos se le añade la portentosa actuación de Llamazares en la portería y al brasileño Joao en modo jugón se tiene la receta del éxito nocturno del equipo leonés.

Si algo funciona no hagas experimentos. La vieja máxima la siguió ayer el técnico del Ademar, Dani Gordo, que propuso de inicio una defensa 5-1 con Mellado de adelantado para intentar frenar en su origen el principal peligro del Cuenca que no es otro que el lateral-central francés, Leo Renaud. Esa defensa le ha dado un gran resultado al equipo leonés esta temporada, —aunque los dos primeros goles del Cuenca fueron del galo— y ayer volvió a funcionar.

Pero si ‘sufrir’ la capacidad de gol de Renaud no es novedad, sí lo fue que los tres primeros del equipo leonés fuesen ayer de un Leo Almeida inspirado en el pivote. Hubo que esperar al minuto siete para que el Ademar se pusiese por delante por primera vez con un 5-4. Con Joao en el central, el equipo leonés se ve obligado a ataques largos pero con criterio. El emsamblaje del equipo se empieza a notar lógicamente. Llamazares responde en la portería y justo en el minuto diez un trallazo de Aguirrezabalaga por la escuadra pone la máxima renta: 7-4. El técnico del Cuenca, Lidio Jiménez se ve obligado a pedir su primer tiempo muerto. Su equipo se recompone y eso, unido a varias imprecisiones de los de Dani Gordo les mete de nuevo en un envite que aumenta de ritmo a medida que pasan los minutos. La guerra de guerrillas que anunció Gordo en la previa se cumple. Lo bueno es que en ese territorio se mueve bien el Ademar. Cuando los jóvenes están en pista la velocidad se multiplica y los rivales lo acaban pagando en la recta final como así sucedió otra vez.

Dani Gordo mueve el banquillo para no perder intensidad y meter un ritmo alto que afloje las tuercas al rival. El Cuenca fuera de su siete inicial no tiene mucha profundidad de banquillo y los leoneses lo saben. Entran Rodrigo y Carrillo en los extremos para dar descanso a Mellado y Kristensen y Molina coge la manija en el centro. El Ademar mantiene la concentración y el ritmo de partido. Al final de l os primeros treinta minutos un 16-13 revelaba quien había sido mejor. Una renta buena pero no definitiva.

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En la reanudación el Ademar salió enchufado. Dos golazos de Veiin y Kristensen suben la renta a cinco 18-13. Y Llamazares sigue parando. El Cuenca a se ve obligado a alargar sus ataques porque la defensa leonesa es compacta y cuando hay huecos ahí aparece Rogelio, enorme bajo los tres palos. La renta leonesa se estabiliza entre los cuatro y los cinco tantos. Joao Silva se pone en modo jugón y se convierte llegando al ecuador de la primera mitad en la principal pesadilla del rival. El Cuenca intenta una mixta sobre él pero no funciona. En la recta final, al Ademar se le nota fresco y al Cuenca fundido como revelan los tres goles en plan carrusel de Jaime, Kristensen y Vejin.