EL DETALLE
La Deportiva se ha dejado 12 puntos en sus visitas a los rivales catalanes
Maldición, gafe, mala suerte o como quieran llamarlo, el caso es que la Deportiva rubricó ayer su cuarta derrota de la temporada en tierras catalanas. O lo que es lo mismo: el equipo de Manolo Díaz ha perdido en todas sus visitas a Cataluña.
Los blanquiazules cayeron por la mínima en Sabadell (1-0) y fueron goleados en Girona (3-0) y en Palamós ante el Llagostera (3-1). Ayer fue quizá el partido en el que más méritos hizo la Ponferradina para romper la mala racha. El planteamiento de Díaz en la primera parte, agobiando la zona de creación del Barça B con una presión intensa y buscando salir con velocidad estuvo a punto de dar sus frutos, pero Sobrino se encontró con el pie de Suárez como Robben se encontró el de Casillas en la final del Mundial de Sudáfrica.
Tras el tanto azulgrana, la Deportiva supo cambiar el chip y pasar a dominar el partido sin conceder apenas ocasiones para el contraataque culé. El gol de Acorán y la expulsión de Palencia dieron pie al optimismo, pero Munir se encargó de mantener el gafe catalán en la única escapada que se le recuerda al delantero barcelonista.
La derrota en el Mini Estadi vuelve a abrir la puerta de la pelea por el playoff al Zaragoza, que se enfrenta hoy al Numancia. En caso de victoria, los maños llegarían el próximo domingo al Toralín con los mismos puntos que la Deportiva y el golaveraje particular favorable tras el 4-1 de la primera vuelta, lo que obligaría a los blanquiazules a ganar ese partido para mantener la sexta plaza.
Quedan siete partidos y, como era de esperar, habrá que apretar los dientes hasta la última jornada para alcanzar el sueño del playoff de ascenso.