«Lo peor de estos años ha sido la soledad del último tramo de la temporada»
Dani Gordo, técnico del Ademar.
A Dani Gordo la temporada se le ha hecho larga. Desde el principio no ha tenido el respaldo de la directiva y una parte de la grada se revolvió contra sus decisiones. Asegura que no tiene nada que reprocharle a la afición, porque —como hacía él cuando compraba su entrada— «es soberana y puede decir lo que le dé la gana, siempre desde el respeto», apuntó ayer. «Seré uno más la temporada que viene. Me he sentido muy querido en León y la exigencia que hay aquí es lo que hace grande a un entrenador», señaló.
Entiende que sale reforzado como técnico después de dos temporadas al frente del banquillo marista, de «transición», como él mismo las define, justo después del concurso de acreedores y con una economía de supervivencia. «Todo lo que he vivido en la pista ha sido la mejor experiencia de mi vida, algo impagable, y espero acabar de la mejor manera posible, haciendo el balonmano que gusta en León —hoy se despide del Palacio ante el Benidorm (18.00 horas)—»,
No esconde que también lo ha pasado mal, sobre todo en la última temporada. «Lo peor de estos años ha sido la soledad que ha habido en un momento determinado. Te refugias en el equipo y ves que suceden cosas que atentan contra el respeto y la profesionalidad de cada uno de nosotros», lamenta.
Si bien, asegura que cuando vuelva a involucrarse en un proyecto tendrá en cuenta muchas de las cosas que ha aprendido en León. «Agradezco esa soledad igual que agradecía el año pasado la incertidumbre que hubo con mi renovación, y al final renové de aquella manera. Todo eso forma parte de mi aprendizaje como entrenador y es un activo que tengo. Sé muchas cosas que hay que hacer —aludió a Manolo Cadenas y a Jordi Ribera—y otras que no», matizó.
Reconoce, del mismo modo, que necesita poner «punto y aparte» a su etapa en el balonmano leonés. Ha pasado por todas las categorías. «Creo que me merezco, también, que esto llegue a su fin, tocar fondo y empezar de nuevo», apuntó Gordo, al que le costó contener las lágrimas cuando habló del apoyo que le ha dado su familia durante todo este tiempo.