TONI NADAL. ENTRENADOR DE TENIS
«Rafa no tiene fecha de caducidad, seguirá ganando torneos»
MIGUEl ÁNGEL TRANCA | LEÓN
Su maleta de la vida incluye en un compartimento destacado el tenis, deporte que ha vivido y disfrutado desde joven tanto como jugador como entrenador. Precisamente en esta segunda faceta Toni Nadal ha disfrutado en primera persona de los éxitos de su sobrino Rafael Nadal, uno de los grandes en la historia del tenis mundial al que convenció para que cogiera una raqueta y con el que sigue disfrutando a su lado. El miércoles impartirá una conferencia en León dentro de los actos incluidos con motivo del 110 aniversario de Diario de León. Sus valores y visión de la vida desde una perspectiva tanto deportiva como social esbozados bajo el epígrafe ‘Todo se puede entrenar’ quedarán plasmados en este acto que se desarrollará en los Odeón Multicines de Espacio León a las 20.00 horas.
—¿Como se trabaja con un campeón como Rafa Nadal?
—Cada entrenador tiene su método y cada jugador es distinto. En el caso de Rafa he intentado que sea la misma manera dentro que fuera de la pista. Con humildad, muchas horas de trabajo.
—Rafa Nadal sólo hay uno. ¿Lo tendremos en primera fila del tenis durante muchos años?
—Rafael no tiene fecha de caducidad, seguirá disfrutando del tenis y optando a triunfos mucho tiempo. También ganándolos. Esa es nuestra intención, mantenernos bastante tiempo entre los candidato a ganar grandes cosas. En un deporte exigente como es el tenis sabemos que no va a ser fácil. Nunca hemos dicho que lo sea. No sé si el nivel será el de cuando era número uno ni si volverá a serlo. Pero sí confío en que estará entre los cuatro o cinco mejores un tiempo amplio. Eso sí, todo dependerá de su estado físico y de los rivales. Pero tanto él como yo no dudamos que dará muchas alegrías a los aficionados.
—¿Existe una fórmula para llegar a ser número uno, en este caso en el tenis?
En el tenis como en otros deportes y en la vida para ser el primero no basta con que destaques en una cosa sino en varias. En el caso del tenis hay muchos y muy buenos jugadores que a nivel de calidad pueden llegar a ser números uno. Las diferencias ya no son tan destacadas entre los considerados top. Cada uno tiene unas características y destaca por algo como por el saque, el físico,... si consigues aunar alguna de esas características tienes muchas posibilidades de llegar a lo más alto.
—El tenis español ha atravesado en los últimos años, tal vez en las dos últimas décadas, un camino de éxito que a día de hoy lidera Rafa. ¿Hay vida y éxitos después de él y de los Ferrer, Feliciano...?
—A priori cuando nos falten estos jugadores se vislumbra una época con menos éxitos. Ojalá me equivoque pero a día de hoy no veo a jugadores que puedan cubrir su ausencia. No siempre puedes tener un Nadal pero tampoco un Emilio Sánchez Vicario, Corretja, Moyá, Ferrero, Ferrer, Robredo o Feliciano como hemos tenido en los últimos 20 años. Tener esa pléyade de grandes jugadores durante tanto tiempo no es fácil pero confío en que salgan otros y que el tenis español siga teniendo un papel notable en el circuito. En el caso de las chicas tal vez el presente y el futuro parece más claro con Muguruza y Carla. Lo que sí debemos tener en cuenta que este país ha dado muchos y muy buenos campeones y hay que disfrutar de lo que han conseguido.
—Llevar tantos años al lado de un campeón como Rafa no es habitual. ¿Como se lleva esa relación de entrenador y además tío?
—En mi caso bastante bien. A veces tenemos alguna opinión diferente pero ambos trabajamos para sacar lo mejor. Mi día a día con Rafael ha cambiado a lo largo de los años. En su etapa de formación y hasta los 20-21 años era yo el que decidía todo lo que se hacía. A partir de ahí es el propio Rafael el que toma sus decisiones, claro está, dejándose aconsejar entre otras personas por mí. Entrenarle es gratificante y además fácil.
—Se puede decir que el tenis es también una parte vital de su vida.
—Es importante pero no mi única preocupación. No soy una persona que todo el día se centre en su trabajo, también tengo otras inquietudes. El tenis me apasiona, tal vez menos ahora que hace unos años porque se ha pasado de un deporte donde la estrategia era determinante a que esta pierda enteros en favor de lo físico. Eso sí, el tenis ha sido y será muy importante para mí.
—En León estará el miércoles 19 para impartir una conferencia con el título de que ‘todo se puede entrenar’.
—A mi modo de ver sí. Creo que en esta vida lo importante es mejorar día a día. Aunque ganar es importante no es lo fundamental. No vale ganar a cualquier precio. A veces lograr unos objetivos y lejos de que te produzcan una satisfacción te dejan una sensación agridulce. Para mí el ganar en la vida es alcanzar la satisfacción personal. Está claro que no todo puede ser número uno y a veces tampoco alcanzar metas importantes. Pero sí lograr la felicidad sabiendo hasta donde puedes llegar.
—Parece que en esta sociedad todo se focaliza en ser el número uno, el mejor.
—Y es una concepción equivocada. No todos pueden llegar a ser el número uno o los mejores. Hay espacio para mucha gente que alcanza sus metas pero estas no son ser el número uno. Yo valoro más el que da lo máximo en la medida de sus posibilidades.
—¿Cambia mucho la forma de entrenar y de vivir el tenis al lado de Rafa Nadal que de otro jugador teniendo en cuenta los lazos familiares?
—Sin duda. No es lo mismo. Antes de entrenar a Rafael lo hice con otros chicos de mi pueblo. Y nos salían bien las cosas ya que uno llegó a ser número dos del ránking nacional y otra chica la cinco. La motivación era casi la misma que entrenando posteriormente a mi sobrino aunque a nivel emocional la situación variaba.
—Un dicho en el deporte es que parece más difícil mantenerse que llegar. ¿Es de esta opinión?
—Esa frase se repite mucho pero yo estoy en desacuerdo con ella. Para mí es más difícil llegar que mantenerse. Basta mirar cuantos empiezan, en este caso en concreto en el tenis, y cuantos llegan. Y eso que muchos tienen grandes condiciones pero por unas cosas u otras no cumplen las expectativas.
—Tal vez el no poder alcanzar esas expectativas conlleva que aparezca la palabra fracaso.
—Y también creo que se usa en muchos casos mal y a la ligera, en especial en temas deportivos. Perder no es sinónimo de fracaso. Como tampoco es fracaso que un empresario intente vender por ejemplo mil productos y al final sólo pueda hacerlo con 500. Tampoco porque un abogado no pueda ser un Perry Mason o un periodista no logre en su vida un Pulitzer. Por eso no van a ser menos profesionales que otros o peores. La gente tiende a juzgar a las personas a veces muy alegremente sin saber cuanto han luchado por conseguir una cosa o se han esforzado. Perder o no llegar donde se quiere no es un fracaso. No siempre se gana pero por eso no tienes que considerar que lo has hecho mal.
—Comentaba antes que el tenis de hoy en día le atrae menos que el de hace unos años porque se había dejado a un lado la estrategia.
—En el deporte el aspecto físico es importante, pero no el único. No me atrae que todo se capitalice en el ejercicio físico. Como decía Vargas Llosa hablando en su día de ello, en la antigua Roma el ejercicio físico era una forma de completar la preparación intelectual. En el caso del tenis no sólo es golpear la pelota por golpearla, correr por correr. Yo soy más de buscar la satisfacción por otros caminos como utilizar también el aspecto mental y la estrategia para intentar superar a tu adversario y salir en algunos casos de situaciones complicadas y adversas. Esto es lo que he buscado en el deporte. Pero hoy en día y por distintas razones los avances tecnológicos han llevado a que la estrategia pase a veces a un segundo plano. No es lo que más me gusta pero por eso no voy a decir que no me siga atrayendo el tenis. Lo único que mi visión de este deporte a nivel de atracción era mayor hace unos años que hoy en día. Para mí sería más atrayente ver como un jugador es capaz de superar a otro de igual calidad o incluso mayor utilizando la estrategia para buscar sus puntos flacos, como puede suceder en el fútbol cuando un equipo pone en aprietos a rivales como el Madrid o el Barcelona o entre ellos buscan la fórmula para apuntarse el partido.
—¿Cómo fue que Toni Nadal se decidiese por el tenis?
—Desde joven me gustaba este deporte. Además en su día quise ser un buen jugador. Por eso me trasladé a Barcelona donde compaginé los estudios porque para mí la formación académica es muy importante, primero de Historia y luego de Derecho. Cuando regresé me dediqué a entrenar a mi hermano Miguel Ángel y de forma casual a otros jugadores. Esta experiencia me gustó y acompañado en los resultados empecé a centrarme más en ello hasta que surgió la idea de entrenar a Rafael con el que llevo toda su carrera.
—En los éxitos siempre se alaba la aportación del jugador quedando el entrenador en su segundo plano, a veces diluido. En el caso de Rafa Nadal, ¿que porcentaje tiene usted?
—Yo siempre he querido estar en un segundo plano. Lo tengo muy claro: el que gana o pierde es él. Y por eso Rafael tiene todo el mérito. Yo me limito a entrenar y a contribuir a que pueda dar de sí lo mejor. Para mí lo más importante es que él se sienta satisfecho no solo con lo que hace en los torneos, también en la forma de prepararlos en sus aspecto físico y mental. Ahí es donde intento ayudarle al máximo. Los entrenadores somos importantes pero que nadie dude de que es el jugador el que tiene la mayor parte del porcentaje en los triunfos.