Hierro medita repetir equipo frente a Irán
El seleccionador español continúa firme en su propósito de cambiar lo mínimo posible los planes que tenía Lopetegui.
Carvajal, Ramos, De Gea, Isco, Lucas Vázquez y Nacho durante el entrenamiento de ayer de la selección española tras la jornada de descanso. JAVIER ETXEZARRETA
La buena respuesta que ofreció la selección española en su debut ante Portugal no sólo ha devuelto la tranquilidad al grupo de Fernando Hierro, sino que ha cerrado hasta el próximo partido los inevitables debates sobre el once titular. No del todo, porque eso es imposible y hay quien necesita esas especulaciones como algunas plantas necesitan la clorofila, pero sí en gran medida. En un gran torneo, resulta de sentido común no tocar lo que ha funcionado. Hasta que deje de hacerlo, se entiende. De manera que, salvo percance imprevisto en los dos entrenamientos que restan, el miércoles en Kazán, frente al muro iraní, todo hace indicar que España repetirá equipo. Se trata de un once que en Sochi casi se daba por descontado. Si se hubiera hecho una quiniela en las horas previas al partido, hubiese ganado por abrumadora mayoría. Existía la impresión general de que Julen Lopetegui había apostado ya por ese bloque titular y que Fernando Hierro, firme en su propósito de cambiar lo mínimo posible en la primera cita, decidió respetar la voluntad del guipuzcoano. Había que entender al nuevo seleccionador.
Aparte de que no es difícil imaginarlo en sintonía con su antecesor, Hierro sabía que no podía permitirse el lujo de hacer cambios sin correr el riesgo de que éstos generasen una inestabilidad indeseada en un grupo que bastantes zozobras había sufrido ya. La alineación de España ante los últimos campeones de Europa, respondía, pues, a una lógica elemental. En realidad, parecía un once conocido, con una larga trayectoria a sus espaldas, de esos que, hace unos años, cuando la memoria se cultivaba con cariño y tenía una buena reputación, se aprendían de carrerilla. Y resulta que es todo lo contrario. Se trataba de un equipo inédito. Esos jugadores nunca habían jugado juntos un partido desde el principio.
Lopetegui no había utilizado ese once titular en ninguno de los veinte encuentros, diez de la fase de clasificación para el Mundial y otros diez amistosos, en los que ocupó el banquillo de la Roja. Durante ese viaje de dos años, desde que accedió al cargo en el verano de 2016, el nuevo entrenador del Real Madrid hizo muchas pruebas. Curiosamente, ninguna con la alineación del viernes ante Cristiano Ronaldo y compañía.
Esta paradoja no se sostiene en exclusiva por el hecho accidental de que a la selección le falte ahora un fijo de la era Lopetegui como Carvajal. No. Aunque el lateral derecho del Real Madrid hubiera podido ser titular en Sochi, el once hubiera continuado siendo inédito. Ello permite imaginar un largo proceso de maduración por parte del anterior seleccionador.