El equipo leonés ganó al a pesar de que la violencia rival se cobró dos nuevos lesionados

El Ademar se sitúa en cuartos de final de la Recopa al vencer al conjunto islandes Hafnarfjordur (26-31)

Ademar León certificó el acceso a los cuartos de final de la Recopa de Europa con un partido más práctico que brillante, que resultó mediatizado por la sor

Publicado por
M.Á. Zamora Enviado especial de HAFNARFJÖRDUR.
León

Creado:

Actualizado:

No es mal club Haukar. Tiene especial dedicación por las relaciones públicas, se preocupa de su imagen fuera dentro y fuera del país, va mejorando en el balonmano cada año que pasa, y puede ser un digno rival para un cruce de estas características. El problema de ayer radicó en que al partido de balonmano mandó a la sección de kárate (tiene equipos de baloncesto, o ajedrez, pero claro, ahí no dejan pegar tanto) y lo que en principio había de ser un buen partido de Recopa, con juego duro, resultó ser un proyecto de combate de boxeo, en que Ademar ganó en el marcador, en las exclusiones, y en lesionados. La disposición inicial de la escuadra leonesa respondió a los parámetros de lo previsto. Cadenas optó por el sentido de la dirección de Raúl Entrerríos, y mandó a Julio Muñoz a la izquierda. En dos minutos de partido, de los cuatro laterales diestros de la plantilla, solamente quedaba uno. Entrada violenta Una acción durísima dejaba lesionado en un dedo a Julio Muñoz (Vatne y Kjelling estaban fuera) así que el remedio improvisado hizo de Espigol el nuevo creativo de la plantilla. Y el tema no iba del todo mal, dentro de lo que cabe, hasta que a cuatro minutos del descanso, se rompió todo. Iba dominando la escuadra española en la medida de sus posibilidades, superando el entramado de 5-1 en que en realidad terminó convertida la escuadra leonesa, que aparte de perder cuatro balones en diez minutos, no había cometido muchos más errores de importancia. Fue entonces, en el minuto 26, cuando Kristjansson rompió la cara de un codazo a Colón a la salida de una acción de seis metros, y se armó. El pivote madrileño se fue a la calle, el central islandés también, y a la vuelta del descanso, jugando con lo que se podía, León encajó un peligroso parcial 7-1 (19-17) que espoleó a la grada. Fue un mero canto de sirena. Cartón y Juanín lideraron la vuelta de la situación al punto en el que realmente debía estar (19-21), antes de que la pareja arbitral enloqueciera y se inventara un nuevo criterio de exclusiones. Resultó que el equipo que ganó fue el que se quejó del arbitraje -muy grave tenía que ser el asunto- y que la escena de la despedida en pista resultó farisea a más no poder. Ademar había llevado el partido a la máxima diferencia poco antes del cierre (+5) pero el orgullo no cura con puntos de sutura. Y hay cosas que no son de recibo.

Cargando contenidos...