OPINIÓN Marro
Testimonios ajenos
Luchísticos testimonios ajenos de esos que se comentan por sí solos y para ejercitarnos en el saludable ejercicio del contraste de pareceres. Someternos al contraste de opiniones para que no todo haya de ser «marropiniones». Lamentablemente no hay donde elegir así que reincidimos. La luchística publicación «Al Corro» que edita el Club San Guillermo de Cistierna, acaba de sacar su último número, la que hace el n.º 7 y correspondiente al periodo julio-diciembre. Cuidadosamente presentada, con contenido variopinto para todos los gustos. Vayamos con las cuestiones de fondo, de posicionamiento, que son las que interesan testimonialmente a esta Columna. De entrada, así se editorializaba, o más bien se remataba editorialmente: «(...) Algo falla en este deporte cuando el número de luchadores que están en la cima es superior a los que forman la base, que deben sustentar y ser el relevo de aquellos ¿Cómo se puede mantener un árbol de amplia copa, si su tronco es pequeño y sus raíces escasas? ¿Qué arquitecto no busca una buena cimentación para sujetar un gran edificio? En este mundo de la Lucha Leonesa siempre se está en continuo empezar, destruir por sistema para seguir construyendo en arenas movedizas, para que siempre sea comenzar un edificio que continuamente se cae por la base y por los mismos errores. Pensar que la forma de atraer participantes a este deporte es el reclamo de la codicia y el dinero, es el grave error y el lastre que nos deja reflotar. Ya es hora de que el aficionado de verdad, se rebele ante los trasnochados planteamientos de un deporte que cree haber encontrado la piedra filosofal, pero que se hunde poco a poco en su propio fango...» En relación con los Organos de Gobierno Federativo, y tras recoger el articulado más ilustrativo de la Ley del Deporte Autonómico, se concluye «... De estos artículos y personalizándolo en la Federación de Castilla y León de Lucha (no confundir con la Federación de Lucha Leonesa que no existe como tal), queda meridianamente claro que la situación regresiva en que se encuentra la L.L., es consecuencia de una mala gestión de la junta directiva respaldada por la Asamblea General que en definitiva es el órgano verdaderamente responsable. La L.L. debería tener una Federación propia como ocurre con la Lucha Canaria, teniendo la gestión directa con el Consejo Superior de Deportes. Este paso se estuvo a punto de dar en la época de la Agrupación Provincial de Lucha Leonesa, pero como es habitual en este deporte, lo destructivo prima sobre lo constructivo y se echó abajo a la Agrupación con lo que la Federación de Lucha Leonesa no se pudo conseguir y nadie lo ha vuelto a intentar». J.A.R. y H.G.R. reflexionan en torno al agarre: «(...) Existió agarre libre a pantalones de sayal o estaña, agarre a cinto y bolso de pantalón, agarre a la trincha del pantalón, agarre a un cinturón en la cintura y otro cinto en la pierna, agarre a brazo, agarre a cinto pero con sueltas de una mano, etc. En fin, en cada sitio o en cada ocasión y momento había agarres diferentes. Si hubiera que buscar una fecha que pudiera orientar el cambio definitivo del pantalón de sayal al cinto sería la Guerra Civil. Después de 1939 se impuso a pasos agigantados y el resto de agarres sucumbieron bajo su influencia (...) Las mañas que se podían realizar con aquel agarre eran las de hoy día al cinto más otras variantes. Al contrario de lo que la gente opina, sin sentido ni rigor el tipo de Lucha que se veía era mucho más espectacular y los voleos, cadriladas, sobaquillos, cruces... no sólo no son exclusivas del agarre sino que son más espectaculares con otras formas de agarre...» Testimonio de exluchador y actual monitor (págs. 29 y 30): «(...) Echo en falta calidad técnica en la mayoría de los combates. Y es que salvo contadísimos enfrentamientos, el nivel técnico es muy bajo y predomina, casi siempre, el poderío físico. Esto queda patente al constatar que los vencedores de cada categoría son los luchadores que están en el límite del Peso (...) En la actualidad, existen razones y medios que considero deberían contribuir a mejorar el nivel técnico. Es patente la transformación sufrida en el medio rural de nuestra provincia, que ha hecho que los luchadores hayan pasado de residir en los pueblos a hacerlo en grandes núcleos de población: esta circunstancia que muchas veces se ha calificado como negativa para algunos aspectos de la Lucha, se debe aprovechar en positivo para perfeccionar la técnica y demás; mayor facilidad para agruparse y asistir a gimnasios, disponer de entrenadores/ monitores y otros medios técnicos que en otras épocas eran impensables. Y otro medio que debe jugar un papel importante a favor de perfeccionar la técnica de cada luchador, y que debería ser complemento a su preparación, es el vídeo. Está tan extendido en estos tiempos que todo luchador tiene la posibilidad de ver repetidas todas sus actuaciones, tanto las buenas como las malas, ayudándole a corregir errores y perfeccionar cada maña».