SEGUNDA DIVISIÓN B
La Cultural se juega en noventa minutos toda la temporada
La Cultural afronta mañana la cita más importante de la temporada. El equipo leonés se jugará en noventa minutos todos el trabajo del año, y esta vez no puede fallar. Ganar es el único resultado válido.
La Cultural está a tan sólo veinticuatro horas de la cita más importante de la temporada. Frente al Lanzarote se juega mucho más que tres puntos. Todo el trabajo del año y el futuro más inmediato del club están en liza. Un resultado que no sea la victoria, salvo un milagroso triunfo del descendido Real Ávila sobre el Pontevedra en Pasarón, dejará al equipo leonés fuera de la liguilla de ascenso, provocando un rotundo fracaso. Miguel Ángel Álvarez Tomé y sus hombres son conscientes de ello y sólo piensan en responder al esfuerzo que está realizando el consejo de administración culturalista por llenar el Antonio Amilivia con una victoria que le asegure su presencia en el bombo que el próximo lunes, a partir de las 12.00 horas, comenzará a girar para dar a conocer los cuatro grupos de la liguilla que llevarán a sus respectivos campeones a la Segunda División del fútbol español, objetivo por el que lleva peleando la entidad leonesa desde hace varias temporadas pero que, por una u otra razón, al final siempre se malogra. El técnico leonés va a alinear frente a un Lanzarote sumido en la polémica su once de gala, toda vez que Ivo volverá al banquillo de suplentes y dejará paso a José Vega en el mismo, mientras Mario, uno de los más firmes baluartes de la escuadra blanca, tampoco estará inicialmente sobre el rectángulo de juego. Salvo sorpresas de última hora, Álvarez Tomé formará con Rubio, en la portería; Pablo, Suárez, Sergio e Iván Casquero, en la retaguardia; Ángel Luis y Villafañe, como doble pivote por delante de la defensa; Fran, por la derecha, José Vega, por la izquierda, y Rubén Vega, como enganche con libertad de movimientos, en el centro del campo; y Raúl Ibáñez, como hombre más adelantado. El conjunto canario se presenta en León con la obligación de puntuar para estar en la liguilla, porque una derrota le dejará fuera de la misma, ya que su impugnación no ha sido tenida en cuenta por la Federación Española de Fútbol.