El Deportivo sufre la mayor goleada de la competición europea (8-3)

Lucas intenta robarle el balón al deportivista Sergio

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Luis Miguel Pascual - mónaco
León

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El Mónaco propinó un severo correctivo al Deportivo de la Coruña en forma de la mayor goleada de la historia de la Liga de Campeones (8-3), le arrebató el liderato del grupo C y ahondó en la crisis que atraviesa el conjunto gallego que no ha ganado ninguno de los últimos tres partidos. No necesitó el Mónaco de su delantero estrella Fernando Morientes, al que una lesión dejó en la grada, puesto que se encontró con un Dado Prso en estado de gracia que, en el día de su 29 cumpleaños, marcó cuatro de los ocho tantos de la borrachera de goles monegasca. Con un juego fluido y directo, el conjunto de Didier Deschamps tuvo suficiente para dejar en evidencia al equipo gallego, que no estuvo a la altura de la máxima competición continental y en el que en ningún momento dio sensación de poder ganar. No se habían cumplido dos minutos cuando un fallo de Manuel Pablo que no acertó a despejar un balón, dejó a Rothem sólo ante Molina, que nada pudo hacer para detener el disparo del internacional galo. Una y otra vez, fueron los monegascos los que pusieron el fútbol. En el minuto 11, Giuly, sólo ante Molina puso el 2-0. Aún quedaban muchos minutos y el Depor no dio síntomas de precipitación, pero si de inoperancia ofensiva. El equipo buscó a Valerón, pero el canario estuvo muy sólo, y el poco peligro llegó de disparos lejanos, como los que intentaron, sin fortuna, Tristán en el minuto 16, Sergio en el 18 y Scaloni en el 24. Si la delantera no lograba arreglar el desaguisado, la defensa siguió haciendo de las suyas en una noche aciaga. En el minuto 26 Prso marcó de cabeza el tercero a saque de un córner. El delantero croata volvió a aprovechar su envergadura cuatro minutos después, en el enésimo fallo de la defensa gallega. La tarea de remontar tamaña losa parecía difícil, pero el Depor se aplicó sin prisas. Empezó quedándose con el balón y haciéndolo circular para desmontar la maraña de Deschamps y tuvo su premio. Primero Tristán, que de buena jugada personal y a la media vuelta sorprendió a Roma en el minuto 33. Y más tarde Scaloni, que en el 44 aprovechó un despeje de Roma a disparo de Tristán para marcar el 4-2. Fue el único momento en el que el Depor pareció enganchado al partido y, por primera vez, el Mónaco tuvo dudas. Pero una buena combinación entre Plasil y Giuly dejó fuera de cobertura a la zaga y al delantero francés, junto a su compañero Prso, solos ante Molina. Fue el croata el encargado de marcar, su tercer tanto. En la segunda mitad Irureta salió decidido a ir a por el partido, dejó en el vestuario a Molina para que Munúa ocupara el puesto bajo los palos. El experimento salió mal. El Mónaco consiguió tres goles más por el tercero de los gallegos, obra de Tristán.

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