El club local coloca a los aficionados de León justo al lado de la zona VIP
Cercana en latitud a España, la comarca del Hérault, que capitaliza indirectamente Montpellier, no acaba de entender tampoco la costumbre de la siesta. Ellos se lo pierden. Fue la primera de las actividades a la que dedicó la plantilla el tiempo de ocio que concedió Manolo Cadenas al equipo, después del entrenamiento matinal y tras la comida pertinente. La ensalada vegetal, una especie de hamburguesa rebozada de pollo con champiñones y arroz y la macedonia de frutas hicieron del menú de mediodía un buen argumento para empezar en la cama la sesión vespertina del día. A partir de las cinco, empezaron a aparecer los primeros grupos sueltos. Los noruegos fueron los más madrugadores, y desde las tres y media se dedicaron a brujulear las calles de la ciudad. Juanín fue de los rezagados, y después de la visita a las galerías comerciales, tuvo tiempo de estirar las piernas. Directivos y técnicos hicieron su parte por otro lado, después de que el club local les ofertara una visita turística a los principales puntos de la ciudad. Del que no se volvió a saber nada es del cónsul de España en Francia. Acudió a visitar al equipo poco después de la cena del viernes, y prometió asistir al partido. Se espera con especial interés la llegada del medio centenar de aficionados leoneses que acompañarán al equipo esta tarde en Montpellier. Se les ha reservado una zona de la tribuna principal, justo al lado de la zona VIP, en un detalle de buenas intenciones.