Un penalty injusto materializa las miserias del Barça más indigente (0-1)

La crisis blaugrana se acentúa a pesar de la llegada de Davids, que aún no conoce la victoria

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Sergi Olego - barcelona
León

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Barça realizó el peor partido de toda la temporada para caer derrotado ante el Zaragoza (0-1) en el encuentro de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey. Los azulgrana fueron incapaces de generar peligro ante un conjunto maño que se limitó a defenderse con orden y a aprovechar un penalti señalado por Megía Dávila en la segunda parte. La primera mitad fue lamentable. El Barça y el Zaragoza intercambiaron errores, faltas y tarjetas, culminando una actuación para olvidar. Ni una ocasión para recordar. Ni un detalle para embaucar. Sencillamente, un horror. Rijkaard había colocado al tridente sobre el tapete. La medida destrozó la entrada por los extremos. Además, el técnico holandés fabricó un medio campo defensivo. Con Xavi en el banquillo, Cocu, Davids, y Gerard eran incapaces de darle criterio al juego azulgrana. El Barça mostraba una nula capacidad para resolver sus problemas de fluidez ante un rival que tampoco estaba para echar cohetes. El nuevo Zaragoza de Víctor Muñoz exhibió mayor repliegue que en su derrota de hace diez días en el Camp Nou. La ubicación de Cuartero en el centro del campo dotaba de mayor empaque al conjunto maño. Sin embargo, esa medida anulaba cualquier intento ofensivo. El Barça continuaba espeso aunque utilizaba un mayor grado de voluntad para intentar variar el resultado. Kluivert y Ronaldinho simbolizaban las primeras aproximaciones azulgrana mientras el público la tomaba con un Megía Dávila que se incorporó al ruedo con una exhibición lamentable. Viendo el espectáculo, el árbitro siguió convirtiéndose en el protagonista del partido al señalar un estrambótico penalti cometido por Gerard por un empujón sobre Drulic. Megía animaba el cotarro haciendo repetir el penalti a Villa que transformó en las dos ocasiones que lanzó sobre Víctor Valdés que hasta ese instante no había ni olido a los delanteros rivales.

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