Madrid- Valencia, en el descuento llegó el escándalo (1-1)
El Real Madrid se agarra a un penalti inventado para evitar la victoria que mereció el Valencia
Michel Salgado se anticipa a Vicente en el salto por un balón dividido a la altura de la zona media
El Real Madrid-Valencia terminó con escándalo, con un penalti inventado a favor de los blancos en el minuto 91 que evitó una dolorosa derrota del líder en el último momento. El Valencia rozó la revancha de la Copa y cuando estaba a punto de dar el golpe de la Liga en un partido trascendental en la lucha por el título, Tristante Oliva, que hizo caso a su juez de línea, dio el empate a los madridistas. Raúl se tiró ante Marchena en la jugada definitiva y el Madrid, pese a ceder el primer punto de la temporada en el Bernabéu ante su gran enemigo, celebró el empate como si de una victoria se tratara. El Valencia se despidió con la sensación de haber sido robado tras una injusta y extraña decisión que perjudica a la llamada mejor Liga del mundo, aunque los levantinos ya tienen ganado el gol average particular con este Real Madrid que no debe necesitar favores arbitrales aunque esté ya muy amenazado por el Valencia y el Deportivo. El Madrid, que se desinfló tras el descanso, jugó una gran primera parte, pero no pudo nunca con la férrea defensa del Valencia ni tampoco con Cañizares, que en el cuarto de hora inicial salvó dos goles a Raúl y Míchel Salgado. El portero del Valencia también tuvo suerte al final de ese periodo cuando estaba solo ante Raúl y el remate bajo del delantero madrileño se encontró con su rodilla. El líder de la Liga española, enormemente ambicioso y con una actitud elogiable, fue superior al Valencia en el primer tiempo, pero el equipo de Benítez, liderado en ataque por Aimar, también tuvo sus oportunidades cuando recuperó la pelota en un duelo muy abierto que pudo decantarse para cualquier bando antes del descanso.. El Madrid apretó con ansías de marcar durante un primer cuarto de hora que agradeció su afición con el toque y la verticalidad de los blancos, pero el Valencia superó esos momentos de agobio y avisó a su rival que no podía descuidarse atrás, porque los lanzamientos largos a Aimar siempre eran un peligro. Pero el Valencia quizás fue más perjudicado entonces por los fueras de juego que no eran y una falta inexistente a favor del Madrid a la media hora que cortó una peligrosa contra visitante. Casi expulsado Poco después, Míchel Salgado pudo jugarse incluso la expulsión con su entrada a Aimar, aunque se salvó porque no era el último defensor. A pesar de que el Madrid volvió comenzar dominando en el inicio de la segunda mitad a los blancos se les acabaron las ideas en ese periodo en el que sólo tuvo dos ocasiones de gol. El Valencia no sólo mantuvo su concentración atrás, sino que continuó amenazando con sus contraataques, aunque la imprecisión en los pases impidió que tuviese oportunidades hasta que abrió el marcador cuando el encuentro caminaba por una fase anodina y hacia el empate sin goles. A fondo La defensa valencianista tuvo que emplearse a fondo ante la calidad, y el regate blanco, encabezado por Solari en la banda izquierda, aunque los blancos comenzaron a acusar peligrosamente falta de frescura física y mental. Había peligro de k.o. para el líder de la Liga española por momentos, y se notaba además. Ronaldo seguía sin oler el balón y Raúl estaba cada vez más preocupado por alejarse del área y defender a un Valencia que se encontraba muy cómodo esperando dar el zarpazo. Si habían sido muy esporádicas y casi nulas las llegadas del Madrid en ese segundo tiempo desaparecieron por completo durante un cuarto de hora culminado por el golazo de Ayala. La luz ya no apareció más para el Madrid y el Valencia no se dejó sorprender, hasta que Tristante Oliva quiso hacerle el regalo al campeón. La Liga ya está incendiada.