La roja a Paulino provocó que la Cultural acabara pidiendo la hora (0-0)

El Mirandés puso contra las cuerdas al equipo leonés que terminó a merced de los foráneos

León

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El encuentro entre dos de los gallitos del grupo II de la Segunda División B se caracterizó por la intensidad de los primeros minutos. Ambas aficiones se volcaron con sus respectivos equipos desde un principio. Más ruidosa la rojilla del Mirandés, que no cesó de infundir ánimos a los suyos durante todo el compromiso deportivo. Sánchez Aguiar presentó sobre el césped una alineación con varios cambios con respecto a las dos iniciales. Concedió a Roberto Landáburu el lateral derecho en detrimento de Pablo, mientras que en la medular regresó José Vega en la posición de interior izquierdo en lugar de Ivo, que cubrió la vacante dejada por Adriano motivado por razón de las cartulinas amarillas. En la punta de ataque, como mejor acompañante de Paulino, ejerció el maragato Rubén Vega. El dominio inicial, como corresponde cuando juegas en casa, perteneció a la Cultural. Se plantó en el rectángulo de juego con las líneas muy bien definidas. Cuatro hombres en defensa, otros cuatro en la zona ancha y dos en la delantera, en la que Rubén Vega también ayudó en tareas en la medular. El cuadro visitante, con el paso de los minutos rearmó sus planteamientos iniciales. Dejó campo a la Cultural para buscar la contra, pero las malas condiciones del césped hicieron imposible rasear el balón con el criterio que han demostrado en lo que va de campeonato el conjunto de Miranda de Ebro. La primera ocasión de gol correspondió a los visitantes por mediación de Ibarra, que completamente solo ante el guardameta local Rafa, envió el cuero muy desviado, al golpear en condiciones defectuosas. Los mirandeses no vinieron a León con las ideas de situar una muralla en su línea defensiva. Acudieron como mandan los cánones, de acuerdo con su posición en la tabla clasificatoria. Los visitantes acumularon cuatro hombres en la cobertura, dos pivotes y dos interiores en la medular, con apoyos continuados a los dos jgadores más adelantados, Gallo e Infante, con mucho movimiento en el ataque. La Cultural no creo apenas peligro durante los minutos por los que se prolongó la primera parte del encuentro. Ni un disparo con marchamo de gol. Incluso, el delantero manchego Paulino se vio obligado, como sucede desde que el entrenador Sánchez Aguiar se instaló en el banquillo culturalista, a ayudar en tareas defensivas. Cuando el Mirandés manejó el balón, Paulino siempre se situó por detrás de la línea de medio del campo. Los saques de esquina sirvieron para que el delantero manchego defendiera como un zaguero más. Los locales nunca lanzaron entre los tres palos durante los primeros cuarenta y cinco minutos. La afición, pese al nulo espectáculo que se le dio sobre la cancha, nunca puso mala cara. Se limitó a apoyar al equipo, para tapar con sus gritos a sus colegas de Miranda de Ebro. Antes de que el árbitro decretara el final de la primera mitad, los visitantes gozaron de dos ocasiones. Gallo hizo la filigrana de la tarde y después, con un toque por encima de la categoría, envió el balón al travesaño de la portería de Rafa, que ya estaba batido. Dos minutos más tarde, una falta botada por Iván, colocada pero muy floja, a punto estuvo de sorprender a Rafa, que reaccionó muy tarde, aunque en última instancia rechazó el balón a saque de esquina, justo cuando el árbitro García Bestilleiro indicó el final del primer acto. Los segundos cuarenta y cinco minutos del encuentro comenzaron de la peor forma para los intereses culturalistas. Paulino simuló una falta al borde del área y el colegiado gallego García Bestilleiro no dudó en sacarle la segunda cartulina amarilla, con la consiguiente expulsión. Los visitantes, tras la expulsión del delantero manchego, se hicieron con el partido. LLevaron las riendas en el centro del campo. Gallo fue más referencia que nunca en las filas rojillas. Su calidad desbordó a la cobertura de la Cultural. En más de una oportunidad la zaga culturalista pareció un manicomio con las acometidas del delantero bilbaíno. Infante le secundó debidamente en funciones ofensivas. Con el paso de los minutos, el Mirandés se adueñó por completo de la situación. Mientras tanto, la Cultural se ofreció al capitán Fran. El zamorano ejerció una vez más como el bastión sobre el que se consolida un equipo que durante algunos minutos naufragó sobre el césped leonés. Fran notó el desgaste físico en sus gemelos. La Cultural también perdió consistencia con el capitán mermado. El Mirandés se creció sobre el rectángulo de juego. Pensó más que nunca en la victoria, para superar a los leoneses en tres puntos en la tabla clasificatoria y mandar en el golaverage particular. Los gritos de la parroquia visitante de «¡A por ellos, a por ellos!» obró como un resorte sobre los jugadores mirandeses, que adelantaron líneas con rigurosidad y se adentraron con continuidad inusitada sobre el marco defendido por un Rafa lesionado, con una contractura en su pierna izquierda. La Cultural se sacudió el chaparrón visitante como pudo. Ivo se convirtió en el mejor achicador de balones con el patadón como mejor y único aliado. Mientras el delantero visitante Gallo pidió al colegiado que descontase más minutos, Soto y compañía insistieron con la hora hasta el pitido final.

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