El Puente aporta emoción a sus aspiraciones de ascenso (1-1)

El Betis se lleva el empate, pero la igualada del Diocesano no altera la clasificación

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A. Caballero - león
León

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Ya que el camino del ascenso a División de Honor se guiaba por de la línea recta, el Puente Castro ha decido en las tres últimas jornadas cuestionar el tránsito. Pese a ello, el empate del Diocesano, su perseguidor, frente al Arces en tierras pucelanas (3-3) deja todo como antes (+2 puntos), y guarda la ventaja de que los abulenses visitarán la ribera del Torío la primera semana de abril. El equipo arlequinado careció ayer ante el Betis de la punzada de adrenalina que en otras ocasiones revierte la situación. Se quedó sin Diego López, por dos desplazamientos inocentes castigados con severidad, con 35 minutos por delante y los dígitos inalterados. Se rompió el eje y se perdió el compás marcado por el medio leonés, Javi Flórez careció de estabilidad por detrás y el encuentro se envaró, mientras los pucelanos esperaban la caída de una contra mal defendida. Espacio para la anarquía. Allí, en territorio abonado para el orgullo, los leoneses aprovecharon un córner sacado por Javi Flórez y rematado sobre la línea por Jaime tras varios rebotes para anunciar la victoria. Menos de un cuarto de hora y la necesidad de poner el partido feo se opusieron. En apenas dos jugadas, los castellanos aprovecharon uno de sus escasos tiros a puerta, propiciado por una falta en la frontal del área, para sacar un botín por encima de los merecimientos. Todavía restó tiempo para apostar a ganador e irse a tumba abierta a por los tres puntos. El planteamiento tocó a rebato. David, incisivo en la banda izquierda durante todo su concurso, dejó su puesto a Álex, con lo que se perdió el carril pero se ganó un ariete, y Álvaro cedió la punta de lanza a José Antonio, más dotado para la política de choque que se avecinaba. Más por el susto del Betis que por el criterio del Puente, se sucedieron las llegadas. Álex amenazó con vencer la base del palo y Jaime equivocó la dirección del último cabezazo; en vez de picar se quedó en el aire y el cuero raspó el travesaño de Mario. Pesa la responsabilidad, pero sobran los mimbres. Paciencia.

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