Manuel Martínez personificó el fracaso de España en el Mundial
El lanzador de peso leonés fue quinto en una tercera jornada que acabó huérfana de metales
España se va de vacío de Budapest en una tercera jornada de los Mundiales en la que el leonés Manuel Martínez perdió la corona conseguida hace un año en Birmingham teniéndose que conformar con la quinta plaza final. Es la segunda vez en la historia que esto ocurre. La primera fue en París, en 1997, pero entonces no se venía de ganar seis medallas (un oro, cuatro platas y un bronce) el año anterior. El campeonato del mundo en pista cubierta ha supuesto un fracaso rotundo. El mayor éxito, los cuartos puestos logrados por Penti y Marta Domínguez en los 3.000. La palentina, como el lanzador leonés Manuel Martínez y José Antonio Redolat, no pudo lograr la medalla del honor en la jornada de clausura. El balance final, cinco puestos de finalista. España accedió a la última jornada comenzando a digerir ya su crítica situación. Prácticamente no había opción de dar marcha atrás. Marta Domínguez y Manolo Martínez eran los únicos que podían aliviar la decepción. Glory Alozie y José Antonio Redolat eran un par de ases en la manga. Al final ninguno de ellos evitó el desastre. Marta Domínguez compitió con su osadía habitual, pero en la última vuelta se vio sin fuerzas necesarias para dar alcance a la estadounidense Shayne Culpepper, pese a que ésta estuvo a punto de regalar la medalla de bronce al tropezar en la contrameta. De los dos primeros puestos, ni hablar. Las etíopes Meseret Defar (primera con 9:11.22) y Berhane Adere (segunda) se marcharon de forma incontenible y en los últimos metros se impuso la joven Defar (20 años), campeona del mundo júnior hace dos años en 3.000 y 5.000, en un apretado sprint con la ganadora de los 10.000 en París. Manolo Martínez tampoco pudo arreglar el desaguisado. El lanzador leonés cumplió con un digno quinto puesto gracias a su mejor tiro de este año (20,79), pero se vio incapaz de revalidar el título conquistado en 2003 en Birmingham. El español traspasó su corona al estadounidense Christian Cantwell (21,49), muy superior al resto. La competición para el leonés estuvo marcada por su caída en el primer lanzamiento que atenazó sus posteriores lanzamientos. Redolat cumplió en los 1.500 José Antonio Redolat era la opción más remota. Exigirle una medalla en su primer año digno, tras dos temporadas en las que las lesiones le impidieron destacar, era una utopía. El valenciano cumplió con su presencia en la final de los 1.500. Lenta y llena de achuchones. Para cuando comenzaron a repartirse los trofeos, el español ya se había quedado sin reservas. Redolat, ya sin opciones, entró casi andando en la octava plaza (3:56.55). Por otra parte, Marta Mendía estuvo brillante en su final. La pamplonesa entró en Budapest con un registro de 1,95 y se marcha con un inesperado sexto puesto (1,94) y con su marca personal mejorada (1,96 en la calificación). El oro fue para para Slesarenko, con 2,04.