BALONCESTO

El Hapoel prolonga a siete años la sequía de títulos del Real Madrid (72-83)

Los israelitas hicieron valer su papel de víctimas ficticias para dominar siempre el partido

Publicado por
Jorge Muñoa - charleroi (bélgica)
León

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La Copa ULEB acabó para el Real Madrid en Bélgica en medio de una terrible decepción, sin título, sin pasaporte para la próxima Euroliga y con la dolorosa espina de haber disputado un mal partido y haberlo entregado, además, a un debutante en estas citas continentales, el Hapoel Jerusalén israelí, que ganó el primer entorchado europeo de su existencia y ascendió al paraíso con todo merecimiento. Las finales desconocen el significado de la palabra favorito. El cliché apuntaba al equipo español, incluso entre la prensa y los aficionados hebreos. Pero una final es, siempre, una final. Un escenario que encoge muñecas, revela niños bajo la apariencia de hombres, deja mentes en blanco, borra ideas y anula corazones. Como efecto contrario, agranda ambiciones, transforma víctimas en verdugos, cambia gloria por resignación y obra, en definitiva, toda clase de mutaciones que escapan por completo al control de pronósticos, trayectorias, historiales y diferencias deportivas. El Real Madrid experimentó muchas de ellas, y no precisamente de las positivas, en muchas fases del encuentro. Los madridistas tardaron en entrar en ambiente frente a una grada dominada de largo por la afición israelí. La idea de explotar la superioridad interior parecía clara en principio, con seis puntos a cargo del letón Kaspars Kambala y del irlandés Pat Burke, pero inmediatamente dejó paso a una mala defensa y a un ataque volcado sobre un perímetro que veía el aro como un dedal. Doron Sheffer y el americano Will Solomon cargaban ya con dos faltas y esa era la mejor noticia que podían saborear los madrileños. Aún así, los hebreos habían rotado mejor. El Madrid, acosado por el cronómetro a cada instante, acabó cediendo ante los hebreos.

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