Veinte casos de dopaje, entre ellos tres medallas, dejan en evidencia al juego limpio
Francois Mbango, de Camerún, sorprendente ganadora de la final de triple salto por delante de las grandes especialistas de la prueba como la rusa Lebedeva, se ha convertido en el vigésimo caso de positivo detectado en los Juegos, y en la tercera medalla de oro en el atletismo que se retirará, tras los anteriores de la rusa Irina Korzhanenko, en peso, y el húngaro Robert Fazekas, en disco. Para encontrar el último precedente a estos tres casos de privarle de la medalla de oro a un atleta hay que remontarse hasta Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Fuentes del COI confirmaron este miércoles el positivo de la atleta de Camerún en la muestra A y se espera el resultado que dé la muestra B. A lo largo de la historia sólo ha habido un caso en el que los resultados de las muestras A y B han sido distintos, el del keniano Lagat que en ese intervalo breve de tiempo en el que estuvo castigado no pudo disputar el Mundial de París. A esta «lista negra» hay que añadir también un nuevo caso, aunque no se ha indicado tampoco ni el nombre ni la nacionalidad. Sólo se sabe que es de halterofilia, deporte que lleva diez de veinte. El COI ya había anunciado su cruzada particular contra el dopaje, los primeros desde que Jacques Rogge es su presidente. No es de extrañar que para sentar un precedente de cuáles eran sus intenciones, entre los primeros en caer fueron Kenteris y Thanou.