Santi Pérez aparca en Monachil dos años de continuas desgracias
La cronoescalada de Sierra Nevada mide hoy las fuerzas de Heras, Mancebo y Valverde
Isidro Noval y Heras lideran el grupo de favoritos en uno de los puertos
Sierra Nevada espera a la Vuelta a España, imperturbable, desde sus 2.100 metros de altura, mientras en Granada, un asturiano nacido en Grado, Santi Pérez, doblegaba el puerto de Monachil y terminaba ganando en la ciudad de los sueños. Dicen que todo es posible en Granada, hasta la recuperación de un ciclista que llevaba dos años alejado de los círculos que conducen al triunfo, a la fama, estados a los que se llega, normalmente, después de pagar un precio. Santi Pérez vencía en una etapa que no movió los cimientos de una general que parecen estar bien asentados. Roberto Heras, el líder, Mancebo y Valverde no pasaban ningún tipo de problema. Carlos Sastre fue quien movió las entrañas de la carrera en los primeros kilómetros de Monachil, antes de que Santi Pérez asomase su delgada figura. Cuando llegaba a los metros finales en Granada, se abrió su maillot, cogió con una mano la medalla que llevaba colgada en su cuello, que le regaló su novia, levantó un brazo al cielo, luego los dos y le dedicó el triunfo a ella. Se llamaba Vanesa, tenía 25 años, y falleció hace dos años, cuando volvía de la casa del corredor, en Grao, a la suya, en Sarón (Cantabria), a finales del mes de octubre de 2002, después de la boda del director del Saunier, Josean Machin. El golpe moral que sufrió estuvo a punto de costarle su carrera profesional. Ha tardado dos años en salir del pozo en el que estaba sumido. Por si le faltaba algo, se tuvo que operar de la rodilla a mitad de la pasada temporada. Ni la vida deportiva, ni la personal han sido fáciles para él. «He tardado dos años en poder conseguir una victoria para dedicársela a mi novia. Durante ese tiempo he estado alejado de los puestos de cabeza en las carreras, hasta que en la etapa de El Calar empecé a encontrarme mejor», comentó. El asturiano atacaba en la subida a Monachil para quedarse solo. Nadie le siguió. Jugó con la ventaja de su alejamiento en la general. Mientras Alejandro Valverde probó a Heras, que se le pegó a rueda, y se lanzó de forma temeraria en la bajada. Pero Heras estuvo muy seguro a la espera de Sierra Nevada que hoy medirá sus fuerzas y las de Valverde y Paco Mancebo.