POLÍTICA DEPORTIVA LUCHA LEONESA 2000
El Congreso rechaza cambiar la ley para que compitan las autonomías Debate y confrontación
El Congreso rechazó ayer, con los votos del PSOE y del PP, la toma en consideración de dos proposiciones de ley, de CiU y del PNV, que pedían la modificación de la Ley del Deporte, para permitir la presencia de las selecciones deportivas autonómicas en competiciones oficiales internacionales. Los portavoces del PSOE y del PP, Agustín Jiménez y Francisco González, respectivamente, insistieron en que la ley del Deporte, de 1990, fue aprobada por unanimidad y no recurrida por ningún grupo, ni comunidad autónoma y agregaron que la selección española es la que debe participar en las competiciones oficiales internacionales. Jiménez, que se refirió a la iniciativa aprobada en junio por el Congreso que insta a los poderes públicos a promover la presencia de las selecciones autonómicas en competiciones internacionales y a colaborar a las Administraciones para fomentar el deporte, rechazó las iniciativas. Para ello, adujo que el «régimen jurídico» del deporte está en esa ley, que tutela los intereses generales del deporte en el ámbito supra autonómico y es respetuosa con las comunidades en el uso de sus competencias. A su juicio, la legislación ampara al Estado en la ordenación de la participación del deporte español en competiciones deportivas. EL FORMALISMO y la normativa del proceso electoral contempla todos los pasos -formalistas y normativos- pero obvia el más saludable para la clarificación de la Lucha Leonesa; y, en definitiva para su futuro. Y la claridad y la luz afloran de enfrentar planteamientos, del contraste de ideas. Contrastando, por ejemplo, el punto de vista de esta columna en cuanto a ruptura de esquemas (ruptura luchística en general y ruptura más que renovación) frente a otros posicionamientos más conservadores e igualmente respetables en principio. Que la clave -electoral- es «el peso» de los compromisarios? Pensábamos que la clave debería ser el peso de las ideas, junto con la defensa -de las mismas- y la capacidad de persuasión de sus portadores. Todo lo contrario de debatir es imponer y ya no digamos si lo es con el agravante de imponer en diferido: la nueva Junta ha de prestarse a cargar hasta con los nombres de los Veteranos a homenajear... el año próximo. ¿A qué más cabe que se presten y sometan? ¿Tan dóciles y manejables cuentan ya de antemano que han de ser? ¿Hipotecados hasta tal grado de hipoteca...? ¿Continuismo puro y duro, con control más o menos remoto, el que espera a la L. L.? Si ya parte con ese lastre, apaga y vamos... y que Dios se apiade de la LL. Desde aquí, y a lo largo de todo el periodo electoral, tan sólo podemos limitarnos a espolear. Y a apercibir al hilo de planteamientos electorales y demás. Desde aquí, y sin ánimo de interferir y tan solo de aportar, alguna reflexión y algún mensaje en esa sintonía. Como ese mensaje, superprioritario, de debatir al máximo. Todo lo que se incida en ello es poco, dado lo mucho que la Lucha Leonesa -su futuro- se juega en el envite... electoral. Confrontar y confrontar. Y hasta enfrentar (puntos de vista). Aquí sí que talante: para escuchar y replicar. Quede el talento para gestionar y dirigir. Con sentido de la modernidad y del futuro. Con un toque de «refinamiento»; hay saben, no se pretende una L.L. glamurosa como las ministras zapangélicas de Vogue: nos conformaríamos con que salga de lo cazurramente chapucero y cutremente aluchero (del «aluche de la boina»). Algo que se perpetuará -lo ramplón y casposo- mientras siga sometida al «p'airtirando». Recuerden también, rural/ ancestral/ antiguo no tiene porqué equivaler a rústico/ aldeano/ primitivo. Osea que dejemos lo del talante para el beatífico y candoroso «zapangélico y engatusador» y su zurda de arcangélicos zalameros. Y a no dejarse «engatusar» tampoco por el seudotalante y la simpatía -»aluchera» obviamente- de politiquillos de la otra mano venidos a menos: exdiputaos y/ o alcaldes y concejales más o menos en activo. Por cierto ¿un presidente exluchador? No gracias, más bien. En todo caso, y al igual que opinamos para con los árbitros exluchadores, «además de» pero nunca «en lugar de». Lo de menos -en cuanto a valoración positiva y en nuestra opinión- es que haya sido luchador, puesto que a lo tópico y socorrido del «que tenga experiencia» se le puede contrarrestar con «sí pero ¿experiencia buena o mala?» Cuestión ésta también debatible y confrontable. Vaya por delante nuestra estimación de que exluchadores «metidos a árbitros», cargados de -¿experiencia?- prejuicios y deformaciones, nunca llegarán a alcanzar el nivel de «señores colegiados». Lo dicho, un punto de vista más. Y a debatir. Más tiempo para el debate. En clave de contrapunto y alternativa a la Fundación -política- de Villalar: una a modo de Fundación en alguna medida patrocinada por la Universidad Leonesa a través de su específica FACAFD (Facultad de Actividades y Ciencias Físicas y del Deporte tras su reconversión desde el INEF y el ICAFD), de cara a investigar, evaluar, impulsar... en torno a la Lucha Leonesa. Con especial incidencia sobre la evolución de la Lucha Canaria -trabajo de campo sobre el terreno y terreno canario- y sobre modalidades universales de Lucha (grecorromana, libre olímpica...). ¿Comprometer al Director General de Deportes de la Junta Castellana? Vano intento, suponemos. Sus homólogos en las autonomías -uniprovinciales- de Asturias y Cantabria se someten a debates a cuenta de sus respectivos deportes autóctonos, pero con el Gobierno de esta autonomía (que nos ha caído en desgracia dicho sea de paso) no nos hacemos ilusiones. Lo que no consigamos por nuestros (cortos) medios... quedará sin conseguirse. Por cierto que desde Valladolid, y a lo que se presta algún politiquillo de la tierra, pretenden convencernos de lo autóctono leonés es la Fiesta castellana y andaluza de los Toros ¡Ay, la alargada sombra de la Fundación Villalar!