El grito «menos fútbol y más balonmano» recibe a la selección
La prensa tunecina califica a Juanín como «héroe de la final» Entrevista: Juan García «Juanín»
Los jugadores de la selección española que el domingo se proclamó campeona del mundo por primera vez en la historia pidieron a gritos, a su llegada a Madrid, la renovación del seleccionador, quien apeló al diálogo entre los dirigentes de la Federación y del Valladolid para resolver su futuro. «¡Juan Carlos renovación!», fue el cántico unánime de los héroes de Túnez en el aeropuerto de Barajas, donde la selección fue aclamada por más de 200 aficionados que quisieron estar junto a sus ídolos el día después de la jornada más gloriosa para el balonmano español. Fue David Barrufet el primero que reivindicó públicamente la continuidad de Juan Carlos Pastor, y todos los internacionales animaron al técnico y al presidente de la junta gestora de la Federación, Jesús López Ricondo, o a quien gane las elecciones, a firmar un nuevo contrato como seleccionador. «Pastor es la primerísima opción que tiene la Federación si yo continúo en el cargo», insistió el presidente saliente, quien se mostró esperanzado en ser reelegido el día 28 y en alcanzar un consenso que permita al entrenador vallisoletano mantenerse al frente del equipo nacional. «Este banco tiene tres patas, la Federación, Pastor y el Valladolid, y creo que con buena voluntad todo se arreglará», señaló Ricondo, mientras Pastor prefirió mostrarse cauto, ya que todavía no había podido hablar con los máximos responsables del Valladolid y aseguraba que la decisión de continuar o no en la selección no dependía exclusivamente de él. «El diálogo siempre en lo principal», sentenció Pastor, tras elogiar a los dirigentes del Valladolid que le permitieron convertirse en seleccionador interino. «Si el club no hubiera querido yo no habría estado en el Mundial, y hay que tener un respeto, porque pertenezco a una disciplina. No sé si tengo abierta la puerta del Valladolid para entrenar a la selección. Lo único que puedo decir es que tengo una buena relación con el club», añadió el técnico a quienes los jugadores consideran el gran artífice del éxito mundialista. «¡Aguanta, Pastor, aguanta!», le gritaron en una de las salas de prensa del aeropuerto los jugadores mientras festejaban el título ante cámaras, fotógrafos y periodistas. «Soy muy buen oyente», decía entre risas el entrenador, que encabezó con el capitán, Mateo Garralda, la expedición que aterrizó por la tarde en la capital. Desde el más veterano, Garralda, al más joven de la selección, Albert Rocas, también del Portland, todos los internacionales quisieron mostrar su respaldo a Pastor. «Después de lo que ha hecho se merece la renovación y los jugadores estamos a muerte con él», dijo Rocas, cuya idea antes de viajar a Túnez provocó que Garralda apareciese en Madrid con unas pegatinas que rezaban «Yo soy el puto mono», «Soy el puto monillo». «Rocas es el monillo, y me pidió que si ganábamos el oro llevase yo los galones y me pusiera un cartel diciendo que yo era el mono, y aquí estoy», comentaba Garralda.