DESDE LA RED
Decisiones temerarias
SIEMPRE quedará la duda de si la decisión de Arrese y Avendaño, el G-2, de prescindir de Rafael Nadal en el individual de la primera jornada ha sido lo que se dice temeraria. Pese a que la pista no se adaptaba bien a sus condiciones, pese a que venía del otro lado del Atlántico, donde ganó los torneos de Brasil y Acapulco, no falta quien piensa que su admirable espíritu para la Copa Davis podía haber contribuido a una victoria sobre Dominik Krbaty. Aunque eso es jugar a bola pasada, pues no se esperaba de Feliciano López un trabajo así y que Verdasco, debutante, no rindiera a un más alto nivel frente al propio Hrbaty, sobre el que tenía dos victorias, lo cierto es que la determinación de dejar a Nadal al margen de la primera jornada en simples era una especie de cara o cruz. Salió cruz y ahora seguro que las críticas recaerán sobre Arrese y Avendaño, curiosamente los mismos, con Josep Perlas, que decidieron en Sevilla confiar en el propio tenista de Manacor. A veces suceden estas cosas. Nadal asumió la decisión de no jugar en individuales y puso todo su entusiasmo en el doble sin tener la recompensa deseada. El mallorquín y Costa no fueron la pareja ideal para acortar distancias. De todos modos, a estas alturas de la película resultan de más las lamentaciones. Los capitanes apechugan con su decisión. Pedro Muñoz, el nuevo presidente de la Federación Española de Tenis, lleva por dentro la procesión del disgusto por la derrota. Carlos Moyà, Ferrero y Robredo esta vez no han tenido parte ni arte en el desenlace final de esta eliminatoria que supone la temporada eliminación del equipo que había ganado la última edición de la Copa Davis. Aun así, seguro que comparten la tristeza de sus compañeros tras este desenlace en el viaje a Eslovaquia.