La camaradería y el buen humor convirtieron la entrega de premios en una gran fiesta
Lo que bien empieza, bien acaba. El refrán popular viene que ni pintado para poner el broche a los tres días de golf de altura que ha vivido León desde el pasado viernes con las dos jornadas del Trofeo Diario de León y la quinta edición del Pro-Am que se celebró ayer en las instalaciones de San Miguel del Camino. La camaradería entre todos los participantes -cerca de doscientos entre amateurs y profesionales- y el buen humor convirtieron la entrega de premios en una auténtica fiesta. Y si a todo ello se le une el buen hacer del speaker de la ceremonia, el simpático asturiano Ángel Villa, que pone su sello peculiar y campechano a cada una de las presentaciones, pues... la sonrisa está asegurada. Y es que para que nada faltara hasta hubo buen tiempo. Para satisfacción de todo el mundo, la realidad se encargo de contradecir -una vez más- las previsiones de los hombres del tiempo y los nubarrones y lluvias que anunciaban se transmutaron en un día radiante de sol. Sin duda los hados se aliaron con la organización para que el cierre fuese una fiesta. Y cada uno de los participantes se marcharon con algún premio entre las manos porque había para todos.