Granollers sorprende a un Ademar que se empeña en jugar con fuego

El equipo desperdicia con precipitaciones sus escasas ventajas y ve alejarse el tren de la liga

El húngaro Laluska fue ayer el mejor artillero del Ademar, ocho goles, junto con Kjelling

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Georgino Fernández - león
León

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Jugar con fuego suele llevar a quemarse. Empeñarse en somarse al precipicio puede acabar en caída y los paseos continuos por el filo de la navaja terminan por regla general con una herida. Y esto es lo que le pasó ayer al Ademar. Los leoneses pagaron su juego irregular y su «afición» a las victorias apuradas al límite con una derrota no esperada ante el Granollers, el equipo revelación este año de la liga Asobal, que se asienta así en el quinto puesto de la clasificación. Se sabía que este era un toro difícil de lidiar y al final resultó demasiado bravío, tanto que acabó corneando a los de Cadenas. Con la de ayer, el Ademar suma ya dos derrotas este año en el Palacio -la anterior fue con el Ciudad Real- y un empate ante el Arrate. Han volado cinco puntos ya del que era un feudo poco menos que inexpugnable. Tal vez demasiados en una liga tan apretada por la cabeza como es la Asobal. Al equipo le cuesta mucho hacer goles, sobre todo en ataque posicional y este año los contraataques escasean. Por eso sorprende la facilidad con la que dejan escapar las pocas ventajas que consiguen. Ayer, en el minuto dos de la segunda parte, aventajaban al Granollers de tres goles: 15-12. Fue su máxima diferencia y parecía que esos tres goles iban a ser el cimiento de una trabajosa victoria. Fue un mero espejismo. Con acciones precipitadas y dando muestras de no saber jugar las ventajas, el Ademar perdía apenas seis minutos después 17-18. Y a diferencia de los leoneses, los catalanes supieron administrar como oro puro esta corta renta hasta el final. Esa fue ayer una de las grandes diferencias -que no la única- entre uno y otro equipo. Y pese a todo, la primera mitad del Ademar invitaba a cierto optimismo pese a que el juego no fue brillante. Pese a la baja de Viran Morros que no pudo jugar por su lesión de tobillo, la defensa estuvo correcta y dejó al Granollers en sólo doce goles. Prendes, un Colón muy activo en esta faceta y Laluska, contenían el ataque catalán. Incluso Mirko Alilovic en la portería tuvo un porcentaje alto de aciertos. El bosnio se fue al descanso con siete paradas y dejando sensaciones mucho mejores que en anteriores encuentros. Por eso resultó extraño que en la reanudación no saliese de inicio. En ataque Laluska volvió a dar muestras de su progresión y se mostraba -con cinco tantos- como el cañonero más acertado del equipo. Una suerte porque Kjelling en este primer periodo sólo firmó una diana. El Granollers intentaba jugar al ritmo lento que tan poco gusta al Ademar. Y le dio resultado durante muchos minutos. La salida de Perales dio más viveza a las acciones ofensivas. A trancas y barrancas, el Ademar se fue al descanso con una ventaja mínima (13-12) pero dando la sensación de que acabaría por hacerse con el mando del partido. Desgraciadamente no fue así pese a que en el arranque el Ademar se fue con tres goles de ventaja. Si en los primeros treinta minutos su portería sólo encajó doce goles en el segundo periodo fueron dieciocho los que recogieron en las redes Jorge y Alilovic. La meta marista no tuvo otra buena noche. Jorge Martínez acabó con un porcentaje del 25% (4/16) y el bosnio del 33% (9/27). Para desgracia local, en el Granollers despertó el lateral Campos en el segundo tiempo que con sus tiros en carrera fusiló la portería marista y Malmagro se mostraba inapelable desde los siete metros: hizo seis de seis. Así, jugando con inteligencia sus posesiones y muy atentos a evitar el contraataque leonés, los pupilos de Manuel Montoya dieron la vuelta al marcador y cogieron una ventaja de dos a tres goles que mantuvieron hasta el final. Kjelling reaccionó y pese a que hizo siete goles en este periodo en esta ocasión no llegó a tiempo de salvar al equipo como el pasado miércoles en Torrevieja. En esa jornada el Ademar también jugó con fuego y no se quemó a diferencia de lo que le pasó ayer.

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