Castro Pinos, primer pescador de la provincia con una beca Relevo
Ha ido subiendo peldaño a peldaño todos los escalones para llegar a la selección nacional
La pesca deportiva nunca ha sido un deporte valorado a nivel competitivo por las circunstancias tan especiales que concurren en su práctica. Ésta es la principal razón del escaso porcentaje de federados sobre la importante cantidad de licencias que se expiden: tan sólo en la provincia de León en torno a las 35.000. La importancia que la pesca tiene como deporte de competición queda muy por debajo de otras prácticas deportivas, como peden ser el fútbol, el baloncesto o el atletismo. Tenemos en León, sin embargo, un importante elenco de pescadores que compiten tanto a nivel autonómico como nacional e internacional. La supremacía que durante muchos años han mantenido franceses, italianos o polacos en la pesca de salmónidos con mosca, la más internacional de las modalidades en agua dulce, se está viendo alcanzada y en ocasiones superada por pescadores españoles, alguno de los cuales son naturales de León. La selección nacional de pesca cuenta en estos momentos con dos representantes leoneses, Pablo Castro y José Miguel Matilla, pero no hace mucho tiempo los componentes leoneses representaban un tercio de dicha selección. Vieja reclamación Mantener un alto nivel competitivo no es tarea fácil. La temporada de pesca dura unos seis meses y el resto del año apenas quedan escenarios donde practicar y entrenarse. Precisamente los pescadores que militan en la alta competición provincial, regional y nacional vienen exigiendo de forma reiterada que se cumpla la Ley del Deporte que exige a las administraciones dotar de medios a los deportistas. La necesidad de conseguir tramos de río o embalses en los que pueda pescarse todo el año, en la modalidad de pesca sin muerte, por supuesto, viene siendo demandada a niveles federativos. El último cambio surgido a raíz de las últimas elecciones a la presidencia de la Federación de Pesca de Castilla y León no ha sido ciertamente positivo para la modalidad de salmónidos, la que cuenta con mayoría de practicantes en León. La actual presidencia parece mostrar mayor interés por el blak-bas, especie introducida en lagos y embalses y que abunda en el sur de la comunidad autónoma, que por la trucha, nuestro más genuino salmónido. La última edición de los premios o becas Relevo, que otorga la Junta de Castilla y León a los deportistas que han destacado a lo largo del año o que presentan mayor proyección de futuro, ha hecho justicia con Pablo Castro Pinos, el pescador de Villoria de Órbigo que ha seguido una trayectoria realmente espectacular en el ámbito de la pesca deportiva. De ser prácticamente desconocido hace pocos años ha ido subiendo peldaño a peldaño todos los complicados escalones para llegar a la selección nacional. Campeón autonómico, primero en el campeonato selectivo nacional y séptimo en el último mundial (primero entre los españoles) le han hecho acreedor a una beca Relevo. A pesar de que en la pesca, como en casi todos los deportes de competición, las rivalidades y envidias son frecuentes, casi nadie se atreve a cuestionar que Castro Pinos es, hoy por hoy, el pescador más en forma no sólo a nivel provincial, sino nacional. Hubiese sido de estricta justicia que, como a otros deportistas comparativamente de menor nivel en las competiciones internacionales, se le adjudicase la cantidad de 3.000 Euros. Pese a todo y con los 2.000 otorgados Pablo se muestra agradecido, y no solo por el dinero, sino también y muy especialmente de que la pesca haya sido reconocida a la hora de otorgar los premio Relevo.