Víctor Valdés prueba que la liga aún no está decidida en febrero
Villa aprovecha un regalo del portero del Barça para seguir acortando distancias en la tabla
David Villa celebra el gol que hizo a Valdés mientras Puyol pone cara de circunstancias
Víctor Valdés se encargó de calentar la Liga y de generar nerviosismo en el Barça, que después de dos derrotas consecutivas ahora sólo aventaja en seis puntos al Valencia y en siete al Real Madrid. Aunque los azulgrana siguen siendo los grandes favoritos, la lucha por el título ha recuperado una emoción que nunca había tenido, gracias a un regalo del portero del líder que aprovechó Villa, el goleador enrachado de un equipo que tuvo éxito con su planteamiento defensivo. El Barça acusó en exceso las bajas de Ronaldinho, Messi y Deco, la posición retrasada de Eto'o en la segunda parte, y se atascó ante la sólida defensa del Valencia. El equipo de Quique Flores también dio el golpe al líder gracias a Cañizares, que en la segunda parte sacó un balón imposible a Larsson y junto a Villa fue otro de los héroes de este Valencia que ha ido de menos a más, es muy difícil de superar, y atraviesa su mejor momento. Lo contrario que el Barça, que sin Ronaldinho y Messi es menos poderoso. Tuvo que ser el portero azulgrana el que estropease al final su gran primera parte, después de haber salvado dos mano a mano con Angulo y Aimar, casi a bocajarro, y evitar con otra salida que Regueiro inaugurase el marcador a los 20 minutos. Valdés había estado pletórico frente a las contras de un Valencia que dejó la iniciativa al Barcelona pero en la primera mitad tuvo más claras ocasiones que un equipo visitante sin fluidez arriba. Una de ellas acabó con un paradón de Valdés a Aimar tras un control orientado espectacular del argentino en los momentos en los que el Barça había bajado su ritmo y no encontraba salida ante la sólida defensa local. El único error de la zaga del Valencia en el primer tiempo estuvo a balón parado, con un cabezazo de Márquez que se encontró Cañizares milagrosamente en la línea de gol, porque ante el toque y los ataques de los catalanes cerró todas las vías y apenas sufrió, ya que a Eto'o, antes de convertirse en centrocampista, no le llegaron balones como delantero. El Barcelona tuvo casi siempre el balón, pero sufrió demasiado las ausencias de Ronaldinho y Messi. También de Deco en el medio campo, donde Iniesta, Edmilson y Van Bommel no crearon juego y no se encontraron nada cómodos ante la brega de Albelda y Angulo. Además, por las bandas, el Valencia superó al Barcelona, ya que ni Giuly hasta que se retiró lesionado, ni Ezquerro, crearon peligro. Los azulgrana, lentos, se atascaron y no tuvieron capacidad de sorpresa arriba. Todo lo contrario que el Valencia, que con Aimar y Villa metió miedo en los contraataques y obligó a Puyol a multiplicarse. El duelo caminaba hacia el empate sin goles en el descanso, pero llegó esa desgraciada entrega de Valdés a un delantero que nunca se pone nervioso y que obligada al equipo de Rijkaard a volcarse en busca de la difícil remontada. Mantuvo la posesión el Barça y fue el dueño del partido en el segundo tiempo, pero con Larsson como delantero centro, Eto'o retrasó incomprensiblemente su posición hasta el centro del campo, donde no podía hacer daño. Sólo sacar alguna tarjeta a los valencianistas, pero lo que importaban eran los goles y con el camerunés atrás, no había gol ni chispa en el líder. Pero sobre todo, lo que no existían eran ideas ni entusiasmo suficientes de los visitantes. Aunque opuso lucha, se empezó a desesperar el equipo de Rijkaard ante un rival que era feliz defendiendo, presionando y destruyendo en el centro y confiaba en los balones largos hacia Aimar o Villa. Las ocasiones desaparecieron por completo, porque aunque el Valencia se echó atrás, no había claridad ni velocidad en el Barça. Hasta que salió Belletti, que pudo cambiar con un pase genial el partido y también el devenir de la Liga en el minuto 66. Lo evitó Cañizares con su pierna derecha, al sacar un disparo de Larsson que era gol. El portero cavó ahí la tumba del Barcelona, que ya sin ningún control, y corriendo también riesgos atrás, llevó el tramo final a una lucha frenética en la que pudo marcar algún otro gol el Valencia, aunque los locales no tuvieron precisión en sus contras.