El Villarreal pasa de tercera a las «semis» de Champions en 10 años

Arruabarrena volvió a ser protagonista al materializar un magistral servicio de Riquelme

La amargura de Julio Cruz contrasta con la alegría de los del Villarreal

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Vicente Costa - Villarreal
León

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El Villarreal no para de crecer. Frente al Inter de Milán el equipo castellonense firmó una nueva gesta en Europa, en esta caso de proporciones enormes, al clasificarse por primera vez en sus 83 años de historia para las semifinales de la Liga de Campeones. El modesto debutante ya es uno de los cuatro mejores equipos de Europa, después de remontar la eliminatoria ante el experto y teóricamente poderoso conjunto italiano, que tuvo que rendirse ante el fútbol del novato español. El Villarreal hizo enorgullecerse como nunca a una ciudad de sólo 48.000 habitantes que tiene en este equipo a su mayor símbolo y se ha ganado el respeto de todos sus rivales y su derecho a seguir soñando. Un club, que hace sólo 10 años militaba en Tercera División ha conseguido dar un espectacular salto de calidad gracias a la inyección económica de Francisco Roig. Ahora el Villarreal asombra a Europa con un equipo muy equilibrado, sacrificado, pero también con clase, que antepone el juego colectivo a las individualidades. Todo lo contrario que el Inter, impotente en una segunda parte en la que el gol de Arruabarrena, el mismo héroe que frente al Celtic, hizo justicia. Ni siquiera ensució la grandiosa noche del Villarreal y del fútbol español el brutal codazo de Materazzi a Sorín que abrió el párpado del argentino. El Villarreal y su afición, como era de esperar, tuvo que sufrir demasiado, sobre todo en la recta final, aunque tampoco lo pasó bien en el primer tiempo el equipo local. Sin embargo, nada tuvo que ver la segunda parte con la anterior, porque en los últimos 45 minutos el Villarreal bailó al Inter. Aunque el Villarreal ya llevó el mando durante casi todo el primer periodo, sólo tuvo entonces un disparo a puerta, y sin demasiado peligro. El Inter se defendió como se esperaba, con mucha seriedad y sin dejar apenas espacios a un Villarreal que anduvo temeroso durante varios minutos, hasta que en los minutos previos al descanso apareció Riquelme para levantar a su equipo y su ilusionada afición. No había un marcaje individual sobre el argentino, pero estuvo muy vigilado y no entró en juego hasta que en el minuto 42 realizó una jugada grandiosa, dejando tirados a Cambiasso y Verón, que no culminó por falta de puntería. A Forlán tampoco le llegaron en el primer tiempo muchos balones, y José Mari tampoco encontraba forma de desbordar. Afortunadamente para el Villarreal, el Inter no encontró nunca el contragolpe. El Inter, sin profundidad Después de un arranque esperanzador del Villarreal, a los castellonenses les entraron después las dudas y fue el Inter el que pasó a dominar por momentos, aunque también sin profundidad. Prefería defender con todo. Con mucha igualdad, el Villarreal dejó de combinar y era preocupante su falta de ideas para sorprender. El Inter se sentía supercómodo defendiendo e incluso alejando a los locales de las inmediaciones de su área. Al Villarreal le costaba un mundo llegar, y no se aprovechó de la presencia del reconvertido Córdoba en la banda izquierda. Sólo una vez se fue del colombiano Javi Venta, pero su remate lo cabeceó con falta José Mari. Con Riquelme desasistido, la lucha y verticalidad de Sorín eran lo único que parecía poner en algún aprieto a la defensa visitante. Pero no hubo oportunidades hasta esa recta final de la primera parte en la que Riquelme, intentó, en principio sin éxito, devolver la vida a su equipo. Pese a sus problemas en ataque, el Villarreal ya había demostrado estar capacitado para el triunfo. No cambió la dinámica en la reanudación, con el Villarreal lanzado, y ahora con más precisión y ritmo a por el gol. Así, las ocasiones comenzaron a llegar sin pausa y por fin le tocó trabajar a Toldo. Dos disparos casi consecutivos evitó el portero del Inter a remates de José Mari y Riquelme. Y el Inter seguía a lo suyo, creyendo que destruyendo y sin pasar del medio campo podía llegar lejos. Hasta que Arruabarrena volvió a ser protagonista, al igual que en la eliminatoria frente al Celtics de Glasgow, al aprovecharse de un error defensivo de Samuel y compañía y adelantarse en el remate de cabeza a Toldo. El Madrigal enloqueció con el gol. Se crecieron los locales con el gol e hicieron sufrir y temblar a los italianos durante un largo tiempo. Totalmente encerrados, Senna, Sorín, Riquelme y Forlán cercaron al Inter y si no llega a ser por habría aumentado su ventaja. ?l Milan eliminó con fortuna al Olympique de Lyon con un gol providencial de Pipo Inzaghi en la recta final, cuando el Lyon, el club de moda en Europa soñaba ya con su pasaporte. Ganó 3-1 con dos goles de Inzaghi y uno de Shevchenko. En Milán, al club de Silvio Berlusconi se le encendió la luz a dos minutos de final cuando Inzaghi y Shevchenko tuvieron la suerte de doblegar al Lyon, un equipo de gran calado, al que se le niega el premio en los momentos decisivos. No merecían Diarra y sus compañeros tanto castigo, pero al final la experiencia se alió con un Milán que se cuela una vez en semifinales.

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