Ademar se deja la victoria para el último minuto y acaba angustiado La charla de Cadenas con Martin

Un tanto de coraje de Kjelling al final acabó con el sufrimiento de un equipo poco ambicioso

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Georgino Fernández - león
León

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Otra vez se jugó con fuego. Un nuevo paseo por el filo de la navaja. Casi se rompe el cántaro de tanto ir a la fuente. Abonados al sufrimiento. Cualquiera de estas expresiones podrían servir perfectamente para resumir el partido que ayer enfrentó al Ademar con el Torrevieja. Y es que el equipo leonés, en un nuevo ejercicio de irresponsabilidad, se dejó los deberes para el último minuto como los malos estudiantes. Y claro, lo acabó pagando. El equipo desperdició rentas claras de cinco y seis goles y entró en el último minuto con el agua al cuello literalmente. Todas las miradas del pabellón miraban con angustia el 33-32 que reflejaba el luminoso. Un resultado que evidenciaba la falta de ambición del conjunto marista para matar el encuentro cuando parecía que lo tenía perfectamente encarrilado. A falta de un cuarto de hora para el final, los leoneses mandaban con un cómodo 27-22. Sin embargo, se empeñaron en reescribir el guión que tanto se repite esta temporada para frustración de Cadenas. Un ataque mal seleccionado, un par de imprecisiones y... el Torrevieja otra vez metido en el partido. Tanto que en el minuto final los alicantinos se pusieron uno sólo por debajo. La catástrofe planeó sobre el Palacio. Mal asunto perder o empatar partidos de estas características si se quiere mantener el cuarta puesto actual en la tabla. Un puesto que garantiza la Recopa y da opciones para la Champions. Por fortuna, apareció Kristian Kjelling. Otra vez el salvador. El noruego, que lleva varios partidos demostrando que no ha perdido su instinto de killer decidió jugársela y le salió bien. El Ademar se colgó de su brazo para salir del hoyo en que se había metido por méritos propios. El noruego encaró con decisión la portería de Moyano, lanzó por bajo de cadera y puso el 34-32 definitivo en el marcador. Se fue corriendo con su dedo en alto mientras los aficionados sacaban del fondo del alma un suspiro de alivio. Dentro de lo malo fue el mejor colofón posible para un partido que el Ademar controló desde los primeros cinco minutos a pesar de que la defensa no tuvo ayer una buena tarde. Sólo funcionó a rachas y la portería tampoco ayudó. El Torrevieja no es un mal equipo pero su columna vertebral la forman los tres balcánicos que tiene enrolados en sus filas: los laterales Valcic y Milinovic y el central Mrvaljevic. Entre ellos tres hicieron 21 de los 34 goles de su equipo. Prácticamente, su poder se resume en su potente primera línea. Enfrente, el Ademar tiene muchas más alternativas y más talento. Y además, es el Ademar. Sin embargo volvió a caer en sus errores, en sus altibajos. El resumen lo hizo al final del choque Manolo Cadenas en tono crítico y se ajusta perfectamente a lo que ayer se vio en la pista. «Si realmente somos un equipo con ambición no deberíamos haber dejado la victoria para el final». Y lo cierto es que el desarrollo del choque no parecía augurar un epílogo tan apretado y lleno de nervios porque el Ademar dominó el choque desde los primeros cinco minutos. Tras un empate inicial a tres, los de Cadenas se fueron despegando poco a poco hasta llegar al descanso cinco arriba (19-14). Un entonado Laluska, Kjelling y un letal Stranovsky -con seis goles- fueron los mejores en la faceta ofensiva. A ellos se sumó Entrerríos dirigiendo con criterio el ataque y Castresana demostrando que sigue en forma en el pivote. El mal arranque de la segunda mitad, con dos goles consecutivos de Mrvaljevic ya empezó a ser un presagio preocupante. A base de arreones el Ademar mantiene su ventaja en el marcador. Rentas cómodas de hasta cinco goles. Raúl despierta como goledor en la segunda mitad e incluso el cubano Ivo Díaz colabora en esta faceta para alegría de la parroquia que espera verle aportando mucho más. Pasa el tiempo y la apariencia de control del Ademar se revela falsa. De cartón piedra. Es una historia similar a la de los tres partidos anteriores. Incluso el choque de ayer guarda ciertas similitudes con el partido de ida, donde el conjunto leonés sólo pudo vencer al final de dos goles a los alicantinos. En el minuto 19 la ventaja se recorta y queda en 28-25. En el 26, sigue bajando: 32-30 en el marcador y el termómetro de la preocupación subiendo como el mercurio en un día de agosto. Un contraataque de García Parrondo da un pequeño respiro y pone el 33-30 en el marcador. El Torrevieja no baja los brazos y hace dos seguidos para meter el miedo al Palacio con un angustioso 33-32 a falta de un minuto. Por fortuna apareció Kjelling para hacer su noveno tanto y sellar la victoria. Sufrida, pero victoria al fin y al cabo. El viernes pasado, al término del último entrenamiento preparatorio del partido ante el Torrevieja, el técnico leonés Manolo Cadenas llamó al eslovaco Martin Stranovsky y se lo llevó a parte para mantener una charla con él. En resumen, Cadenas vino a decirle: «Martin, saca todo tu talento para aportar más cosas al equipo. No te conformes con ceñirte a la esquina del extremo, Muévete, improvisa, busca a tus compañeros, defiende más agresivo, haz todas esas cosas que sabes hacer. Tienes un salto espectacular, pues aprovéchalo. Lanzas casi tan duro como Kjelling, pues prueba a jugar a veces como si fueses un lateral». El habitualmente risueño Martin asentía con gesto serio a todas las recomendaciones . Y no puede negarse que el eslovaco es un alumno aplicado. En el partido de ayer hizo dos goles en carrera saltando por encima de defensores de casi dos metros, cortó un balón en defensa y mostró dosis importantes de todo su talento. Sigue así, Martin. «Joga bonito» como reza el eslogan de Nike.

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