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MARTÍN
León

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EL LARGO TREN de la temporada finalizó su trayecto. Estación Términi; parada y fonda. El último en llegar a la estación ha sido Ademar. Baloncesto León y Cultural lo habían hecho con anterioridad. Ninguno de ellos traída, en las alforjas viajeras, ni uno solo de los objetivos fijados. La Cultural dio un fuerte suspiro de alivio, con la llegada a la estación Términi. Al fin, con muchas fatigas y sobresaltos, se salvaron los muebles con la permanencia en la categoría, cuando el abismo del descenso estuvo a sus pies. Dura lección de la que quienes pueden y deben (responsables directivos y responsables técnicos) tienen que sacar la oportuna secuencia. Mucho trabajo y tanto o más acierto tienen que hacer y tener para poder conformar un proyecto ilusionante, en base a la realidad, conjugando aciertos en la elección con las posibilidades del presupuesto. Tropezar nuevamente en la misma piedra, podría ser fallo difícilmente salvable. El último partido de Ademar fue un fiel reflejo de la línea quebrada seguida en su viaje. Altos y bajos; máximos y mínimos. El punto de inflexión tal vez llegó en el penúltimo partido de la primera vuelta, con una victoria épica, en el Palacio ante Pórtland victoria que, a la postre, quitaría a los navarros la posibilidad de alzarse con el título de Liga. Toda la segunda vuelta transcurrió con demasiada presión en el entorno, reflejándose en los resultados. La participación en la Copa de Europa (demasiado arroz para un pollo con las plumas justas). El «baile» de jugadores que se van a ir y los que pueden venir. Todo distrajo mucho la concentración del equipo y se reflejó en una serie de partidos flojos. Baloncesto León hizo una fase regular casi perfecta. Hubo, eso sí, algún inesperado tropiezo; pero al final, el primer puesto logrado, colmaba todas las aspiraciones y abría, anchamente, la puerta de la esperanza. La realidad fue muy otra. Mala suerte, fallos muy puntuales, totalmente decisivos en los partidos segundo y tercero del playoff. El Bruesa resultó ser el mejor equipo de la LEB, en el momento preciso, en los playoffs, en la fase final. No sólo logró el ascenso imbatido, sino que al final se alzó con ese santo del ascenso y la limosna del título de Campeón. Imbatido, fuerte, sabiendo llegar en el punto exacto de forma, en el momento preciso. El deporte leonés debe pensar en volver con las energías renovadas, con la única finalidad de mejorar lo realizado en la temporada recién concluída.

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