España se asegura el liderato de grupo en su peor día del Mundial (93-83)
Pau Gasol, vigilado por Gomes y Mingas, sumó 28 puntos
España se aseguró el liderato del grupo B en su peor partido. No fue un día brillante para la selección, que por primera vez tuvo problemas y ni jugó bien ni impuso la autoridad que se esperaba ante Angola. Lo mejor fue que incluso en un choque tan discreto ganó, aunque necesitó de un esfuerzo suplementario en la recta final para mantener su racha y su condición de invicta a la espera del decisivo cruce de octavos, después del trámite de este jueves contra Japón. Tras arrollar y convencer en sus tres primeros encuentros, España vivió circunstancias muy diferentes frente a un motivado equipo africano. La selección pasó por dificultades, una faceta que no conocía en Hiroshima, y se vio obligada a dar un estirón definitivo para ganar, porque Angola se acercó a sólo cuatro puntos a cinco minutos del final. La gravedad de la situación se entiende si se tiene en cuenta que el combinado rojo llegó a tener una ventaja de 19 puntos (39-20) sobre los africanos en la primera parte. Y, sin embargo, España permitió crecerse y soñar a Angola con un juego intermitente, relajado, que le impidió imponerse en el rebote ofensivo a un equipo muy físico que en muchos momentos no encontró rivales en la zona. En el Hiroshima Green Arena llegó a sobrevolar el fantasma del angolazo de Barcelona'92: los africanos se apoyaron en el sorprendente ala-pívot Joaquín Gomes, que no sólo acabó con apenas cuatro puntos menos que Pau Gasol, sino que firmó once rebotes y casi siempre se zafó de la defensa de la estrella de Memphis. A falta de defensa, fluidez y velocidad en España, fue Gomes con su capacidad atlética quien puso el espectáculo en la cancha, y Angola dio emoción al partido por deméritos de los favoritos, pero también por méritos propios. Pronto quedó claro que el enfrentamiento no iba a parecerse en nada al amistoso que a finales de julio ganó España por 97-73. Una de las armas de Angola para reducir diferencias fue su acierto exterior. Africanos y españoles se enzarzaron a mitad de partido en un duelo de bombarderos que duró diez minutos y en el que se impusieron los angoleños gracias al acierto del experimentado Antonio Carvalho, aunque el cómputo final se inclinó del lado español. Angola también superó a España en el rebote, 34 frente a 26. Todo parecía sembrado para que germinase una de las habituales y preocupantes pájaras de España, pero Gasol encabezó la necesaria reacción en el último tramo del partido. El pívot catalán sólo había capturado cinco rebotes, todos defensivos, pero respondió como corresponde a una estrella cuando el equipo le buscó para superar el mal trance. España jugó con intensidad el primer y el último cuarto, cuando se vio con la soga al cuello. Pero en los dos intermedios bajó el ritmo en exceso, en los que llegó a perder catorce balones y cedió la primacía en el marcador a su oponente. Angola jugó un buen baloncesto e hizo trabajar a los españoles más de lo previsto. Sobre la euforia que alfombraba el caminar de España en el Mundial de Japón, la selección arrojó hoy algunas espinas en forma de dudas que afloran al recordar que, solventado este jueves el trámite ante los anfitriones, el recorrido hasta la final ofrece enemigos poderosos y de un potencial físico similar al de los angoleños. Del partido de hoy, la selección pudo extraer algunas enseñanzas. Por ejemplo, que la intensidad en el juego debe ser constante y nunca se puede aflojar en la lucha bajo los aros. El propio Gomes, Eduardo Mingas y Milton Barros se bastaron para capturar 25 rebotes, sólo uno menos que todo el conjunto español. Y España no pude irse de los partidos en cuanto coseche una ventaja considerable, algo que debe ocurrir a menudo. Hoy llegó a doblar a Angola (34-17) en el segundo cuarto y cuando jugaba con los suplentes, pero vendió la piel del oso antes de tiempo y un parcial de 0-8 volvió a meter a los africanos en el partido, que tras el descanso se colocaron en un inquietante 46-41. La rabia de Gasol y los triples de Jorge Garbajosa enmendaron la situación y dejaron las cosas como corresponde, 60-46. Pero una nueva siesta y el infatigable trabajo de Gomes hizo soñar a los angoleños: el pívot catalán abandonó la cancha con un inquietante 71-61. La selección africana se hizo con el control de las zonas y los triples de Miguel Lutonda hicieron pensar en que la sorpresa era posible. Ya no quedaba otra, salvo apretar los dientes, y España supo hacerlo. Desaparecido Juan Carlos Navarro y con José Manuel Calderón sobrepasado por su exhibición ante Alemania, Carlos Cabezas se puso al frente del timón. Tanto el base malagueño como el alero Rudy Fernández se apuntaron el mérito de enderezar el rumbo en los últimos minutos, aunque quien resolvió el trance fue el jugador llamado a ser el faro y guía del equipo en éste y en venidero campeonatos: Pau Gasol.