El Ademar flaquea pero consolida el tercer puesto frente al Almería

Los de Cadenas, muy espesos, vivieron un partido angustioso que sólo sentenciaron al final

Raúl Entrerríos fue ayer el jugador más destacado del Ademar junto al meta Saric

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Georgino Fernández - león
León

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«Venimos a León a dar la campanada». La frase la dijo el capitán del Keymare Almería, Francis Miras, pocas horas antes del partido y sus vaticinios no se cumplieron por muy poco. Los andaluces pusieron a los jugadores del Ademar contra las cuerdas, los enredaron en su ritmo lento y a punto estuvieron de llevarse un partido que pelearon los sesenta minutos. Sólo cedieron en la recta final para permitir al Ademar sumar una angustiosa victoria: 28-26, que asienta a los leoneses en la tercera posición de la Liga Asobal después de la derrota del Barcelona el pasado miércoles ante el Valladolid. Y si los almerienses acabaron doblando la rodilla fue, fundamentalmente, porque hubo dos hombres que ayer se salvaron del mal tono generalizado del equipo. Uno fue el meta bosnio Danijel Saric que a pesar de un comienzo titubeante encadenó una racha de tres paradas consecutivas que sellaron su portería en los minutos decisivos. El paradón que hizo a un contraataque de Sarmiento cuando el marcador estaba empatado a 23 y quedaban apenas diez minutos fue determinante en el triunfo. Y otro fue Raúl Entrerríos. El asturiano, que ahora juega de centeral o de lateral dependiendo de las necesidades del equipo, hizo ayer de bombero para apagar los fuegos que apunto estuvieron de carbonizar al Ademar en determinadas fases del partido. Por fortuna, su acierto -con cuatro goles realmente decisivos- permitió a los leoneses respirar cuando el Almería apretaba y estaba a punto de dar la vuelta al choque. El de ayer fue, en definitiva, un partido que recordó en exceso a muchos de los que protagonizó el Ademar la temporada pasada. A saber: un equipo que sale con una buena actitud, adquiere rentas de dos o tres goles y en lugar de sentenciar se deja empatar por un rival que nunca pierde la cara al choque. Así, el Ademar vivió de arreones de coraje. No supo sentenciar el partido a pesar de que tuvo varias oportunidades. Espeso en el ataque estático y con una defensa que dio demasiadas facilidades, el conjunto leonés volvió a dar una imagen llena de altibajos. El central canario Sarmiento, el lateral Petric y el pivote ruso Ilin fueron una pesadilla para el equipo de Manolo Cadenas. Entre los tres firmaron 17 goles. El ruso, un jugador sobrado de peso -110 kilos- e incluso cuestionado en su equipo, hizo seis tantos poniendo en evidencia las enormes lagunas de la defensa ademarista y las facilidades -demasiadas- que dieron a los rivales en la tarde de ayer. El enfado de Manolo Cadenas con su pivote Sigurdsson estaba plenamente justificado. Desde luego, si un equipo como el Ademar quiere luchar por el título de liga, su defensa 6-0 debe ser mucho más aguerrida y sin tantas fisuras. Por los errores defensivos, la escasa fluidez en el ataque estático, el no saber imponer un ritmo de juego más vivo y también por algo de mala suerte co los postes -hasta tres opciones claras de gol se fueron a los palos- el Ademar vio con angustia como el final se aproximaba y no conseguía despegarse en el marcador del voluntarioso Keymare Almería. Faltaban apenas diez minutos para que sonase el bocinazo final y el marcador reflejaba un empate a 23 que a priori no esperaba nadie. La afición había acudido a disfrutar con el gran juego que el Ademar ha desplegado en los partidos de casa pero se encontró con otra cosa bien distinta. Esta vez tocaba sufrir. Y las cosas se complicaron aún más cuando en otro mal ataque -Jakobsen no fue ayer el de otros días dirigiendo al equipo- los almerienses robaron el balón y su central Sarmiento se fue sólo como una bala a «fusilar» a Saric. El andaluz saltó, armó el brazo, lanzó y... ¡Saric hizo el paradón de la noche!. El Ademar estuvo al borde del k.o. pero se rehízo. En el ataque siguiente Entrerríos (quién sino) deshizo la igualdad a 23 para poner al Ademar uno arriba. Saric hizo otras dos grandes paradas para seguir dando aire a un equipo que no carburaba. La recta final, la de los minutos decisivos, se convierte en un toma y daca entre ambos conjuntos. Los dos a cara de perro. Faltan sólo dos minutos y el Ademar gana de uno sólo de diferencia: 26-25. Atacan los leoneses. El balón pasa de mano en mano y nadie se atreve a asumir responsabilidades. Y ahí vuelve a surgir el «salvador» Entrerríos para hacer el gol de la tranquilidad y dar a Julen Aginagalde el pase de gol que convirtió el pivote vasco sentenció. Dos de ventaja y al partido le restaban apenas unos segundos para escribir su epílogo. Al Almería ya no que le quedaba tiempo material para dar la sorpresa que había buscado tan afanosamente. Suena la bocina y suspiro de alivio generalizado en la grada. Se habían salvado los dos puntos. Jugando mal y con angustia pero se habían salvado. Dos puntos que consolidan al Ademar en el tercer puesto y a sólo dos de diferencia del grupo cabecero que lideran Portland y Ciudad Real.

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