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Italia suspende el fútbol al morir un policía en el campo
Una carta bomba arrojada durante los enfrentamientos entre los policías y los hinchas en el partido de Primera División italiana Catania-Palermo mata al agente y provoca cien heridos
Los aficionados se protegen del humo durante los incidentes en el campo del Catania
La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) decidió ayer suspender la 22ª jornada del Calcio después de que, en el encuentro adelantado al viernes entre el Catania y el Palermo, un agente de la unidad móvil de la Policía de Catania resultase muerto y se produjesen un centenar de heridos a consecuencia de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los tifosi. El policía falleció al ser alcanzado por una carta-bomba arrojada durante los enfrentamientos entre agentes e hinchas en el partido de Primera División Catania-Palermo, en el que resultaron heridos un centenar de personas. Debidos a los incidentes, el comisario extraordinario de la Federación Italiana de Fútbol, Luca Pancalli, ordenó la suspensión de todo el campeonato de fútbol previsto para este fin de semana, desde la Primera División hasta la serie juvenil. Los incidentes que degeneraron en una guerra campal comenzaron durante el derbi siciliano, adelantado a ayer debido a que mañana es la fiesta de Santa Ágata, la patrona local. Debido a los enfrentamientos y lanzamientos de objetos, el partido tuvo que ser suspendido y después de media hora de lanzamiento de todo tipo de objetos se reanudó. Al final, ganó el Palermo por 1-2 lo que enardeció aún más los ánimos de los hinchas furiosos del Catania. Los enfrentamientos prosiguieron fuera del estadio Massimino de Catania. Al parecer, según los medios locales, los enfrentamientos fueron entre hinchas del Catania y la policía y no hubo contacto con los seguidores del Palermo, que varias horas después de acabar el partido aún seguían en el estadio sin moverse. En los enfrentamientos, un inspector jefe de la policía, Filippo Raciti, de 38 años, casado y padre de dos hijos, fue alcanzado por una carta bomba lanzada por un hincha cuando se encontraba dentro de un automóvil. Trasladado inmediatamente a un centro sanitario, Raciti falleció. Los incidentes se saldaron con un centenar de heridos, entre policías e hinchas. El comisario extraordinario de la Federación Italiana de Fútbol, Luca Pancalli, se mostró aturdido por los sucedido en Catania, afirmando que «eso no es deporte, no se puede más con esa situación (de incidentes entre hinchas), basta». Pancalli agregó que sin medidas «drásticas» contra este tipo de situaciones «no se vuelve a jugar». El primer ministro italiano, Romano Prodi, expresó su condena, dio su pésame a la familia del fallecido e insistió en la necesidad de adoptar medidas fuertes contra la degeneración en el mundo del deporte.