Balonmano | Recopa de Europa
León ruge
El Palacio de Deportes se convirtió ayer en una olla a presión en la que la afición leonesa se entregó en cuerpo y alma a animar a su equipo
Un joven seguidor del Ademar
De auténtico infarto. Así fue el partido de vuelta de la semifinal de la Recopa de Europa que disputó ayer el Ademar ante el RK Zagreb. El Palacio de Deportes se convirtió en una auténtica olla a presión en la que la afición leonesa se entregó en cuerpo y alma animando a su equipo en todo momento. El público vibró con los tantos del conjunto local pero no se vino abajo y no dejó de apoyar ni un sólo instante al equipo de Manolo Cadenas cuando era el Zagreb el que anotaba. Las gradas del Palacio presentaban un lleno casi total. Los seguidores croatas, que apenas superaban el medio centenar, también animaron a su equipo ataviados con gorros y bufandas ajedrezadas de rojo y blanco, los colores de Croacia. Por su parte, a la afición leonesa la bastaba con alzar la voz para que el Palacio se convirtiera en un clamor en el que los aplausos y las consignas de ánimo fueron su mayor exponente. También había bufandas y no faltó alguna que otra pancarta y banderas de León, algunas de las cuales provenían del puesto que UPL instaló a las puertas del pabellón en las que vendía las reseñas leonesas dentro de la campaña «León por bandera». Pocos fueron los seguidores del Ademar que consiguieron mantenerse sentados durante todo el encuentro. Los últimos minutos de la primera parte se vivieron llenos de una tensión que se vio aliviada con el resultado a favor para los leoneses tras el pitido del árbitro. La segunda parte fue, si cabe, más emocionante. León rozaba los seis puntos de ventaja que le hacían falta para alcanzar la final y los ademaristas dieron lo mejor de sí para lograrlo. El momento más tenso se vivió en el minuto 18 de la segunda mitad cuando el colegiado mostró la cartulina roja al guardameta del Ademar, Danjel Saric. La tensión hizo que los jugadores de ambos equipos se agolparan alrededor del árbitro y que la afición se encendiese con sus decisiones. Parte de la grada más cercana al banquillo croata se convirtió en algo parecido a una batalla campal en la que se vieron envueltos algunos seguidores y en la que se llegó incluso a las manos. La tensión se palpaba en el ambiente y la afición echó el resto mientras los jugadores del banquillo ademarista alentaban a las gradas a seguir animando. Los últimos minutos fueron no aptos para cardiacos Ya con el marcador parado en el minuto 30 y con todo el Palacio en pie, llegó el penalti de Stranovsky. Antes de lanzar, muchos no pudieron mirar al balón, presas del nerviosismo. Entre ellos Perales y Costa, que se abrazaron fuera de la cancha si querer mirar cómo el esférico entraba en la portería rival. Fue entonces cuando el Palacio de Deportes estalló en un auténtico suspiro de alegría. Todo el conjunto ademarista al completo, técnicos incluidos, acudió corriendo a felicitar a los suyos, mientras algunos aficionados tampoco quisieron perderse el momento y aprovecharon para unirse a los abrazos. En el palco, en el que destacó la ausencia del alcalde, Mario Amilivia, también se vieron los abrazos y las caras de alegría entre los presentes, entre los que se encontraba el presidente del Ademar, Juan Arias; el diputado provincial de Deportes, Enrique Gil; la concejala socialista, Natalia Rodríguez Picallo o el secretario general de UPL, Joaquín Otero. Dentro y fuera de la cancha todo eran saltos de alegría y los encargados de seguridad no daban abasto mientras sonaba como música de fondo el himno de León y los gritos de «Nos vamos a Hamburgo».