Un hombro amigo en las penas
Sabedora de los malos momentos que atravesaba el equipo, la afición estuvo con los jugadores desde el inicio y los de Ribera les correspondieron con un juego aguerrido
Está claro que las desgracias unen y que los malos momentos se llevan mejor si se tiene al lado un hombro amigo. Ese papel de hombro amigo lo hizo ayer la afición leonesa que acudió al Palacio a animar a un Ademar necesitado del calor de la grada. Ya se notó en la presentación de los jugadores. No fueron recibidos con frialdad pese a su trayectoria titubeante en los últimos partidos. Los aplausos y gritos con que fueron saludados a la salida del túnel de vestuarios les dejaron claro que la afición iba a estar con ellos para ganar un partido que colocaría al Ademar como primero de grupo. Y así fue. En realidad fue una ceremonia de intercambio porque los jugadores saltaron al nuevo parqué azul celeste de las competiciones europeas con el gesto en la cara de quien quiere regalar a su afición un partido para sentirse orgullosa. Y lo consiguieron. Los gritos de «¡Ademar, Ademar!» y «León, León» volvieron a retumbar en el Palacio cuando se hizo un gol de contraataque -sobre todo uno de garra de Krivoshlykov- o cuando una buena acción defensiva ahogaba a los macedonios. Y como siempre la voz cantante la llevaron las peñas ademaristas. Hecas 11, Legio Islanders, Peña Juanín o PUA hicieron retumbar sus voces y sus tambores para hacerle llegar al equipo un mensaje claro: «Estamos aquí, con vosotros». Realmente no era para menos. Volvía a verse al Ademar que todos querían y seguramente añoraban. Tal vez no el de las grandísimas citas pero sí el equipo que pelea y trabaja con honestidad.