FATIH TERIM, SELECCIONADOR DE TURQUÍA
Alemania, indiscutible favorita hoy ante una Turquía diezmada Un emperador a las puertas de Europa
El gran enemigo del equipo alemán es la euforia desatada en su país tras ganar a Portugal
Alemania, que se reencontró con su mejor fútbol en cuartos de final, parte como indiscutible favorita contra Turquía, que sólo tiene 14 jugadores disponibles, en la primera semifinal de la Eurocopa-2008, este miércoles en Basilea (20,45, Cuatro). Desde que barrió a la selección portuguesa de Cristiano Ronaldo en el primer cruce (3-2), la Nationalmannschaft recuperó una sólida candidatura al título que había perdido tras una fase de grupos inquietante, marcada por su derrota contra Croacia (2-1). Mientras toda Alemania ve ya su selección en la final del 29 de junio en Viena y sueña con un cuarto título europeo tras los conseguidos en 1972, 1980 y 1996, el técnico Joachim Löw a duras penas evita poder caer en el triunfalismo. «La cuestión más importante antes de este partido es mantener los pies en el suelo y estar concentrados», previene el seleccionador, que regresa al banquillo en el Saint Jakob-Park, tras haber purgado un partido de suspensión por su expulsión contra Austria (1-0). Como lo reconoce el propio capitán Michael Ballack, la victoria contra Portugal dio «mucha confianza y una cierta relajación» a la selección alemana. Pero el famoso centrocampista del Chelsea ha prevenido a sus compañeros: «Será un partido muy difícil. No hay que subestimar a este equipo turco», afirma desde hace varios días. La tentación es muy fuerte a causa de las suspensiones y las lesiones de los turcos, ya que el seleccionador Fatih Terim asegura que sólo dispone de 14 jugadores antes del partido más importante de la historia del fútbol turco tras la semifinal de la Copa del Mundo 2002. Löw, en cambio, sufre el problema de tener mucho donde elegir. Su equipo está «cada vez mejor físicamente», asegura su preparador físico estadounidense Mark Verstegen, y celebra la vuelta de Torsten Frings, con problemas en las costillas desde el último partido de la primera fase. Su homólogo turco, pese a los problemas, está confiado. «Hemos demostrado varias veces que podemos hacer lo imposible, los alemanes tienen miedo de nuestro estilo de juego», insiste el técnico. En tres ocasiones ya en esta Eurocopa, Turquía logró dar la vuelta al marcador en situaciones más que comprometidas: contra Suiza (2-1) y República Checa (3-2 cuando perdía 2-0 en el minuto 75), en la fase de grupos, y ante Croacia en cuartos de final (1-1 en la prolongación, 3-1 en penaltis), donde empató en el tiempo de descuento de la prórroga, un par de minutos después del tanto croata tras una cantada del ex azulgrana Rustu. Se trata del decimoctavo duelo Alemania-Turquía de la historia -el primero en un torneo desde 1954- y tiene una significación particular para la comunidad turca de Alemania, estimada en más de dos millones de personas. En el centro de Berlín, junto a la Puerta de Brandenburgo, se esperan 500.000 personas para seguir el choque en pantalla gigante. Y en Estambul se confía en que esta vez no haya disparos mortales para celebrar un hipotético éxito turco. Detrás del magnánimo apodo Emperador , en Fatih Terim se esconde un seleccionador orgulloso y paternalista, capaz de trascender en un grupo turco diezmado por lesiones y suspensiones al que de todos modos supo conducir a las semifinales de la Eurocopa. Si la gestión de la adversidad fuera el criterio número uno para designar al mejor entrenador del Campeonato, el título lo tendría asegurado este técnico de 54 años. Antes de cuartos de final, cuando se enfrentaban a Croacia, Turquía no tenía más de 15 jugadores de campo y 2 porteros, después de una mala combinación de suspensiones y problemas físicos. Sin embargo, la banda de Hamit Altintop afronta una cita histórica hoy ante Alemania. Pero la situación no se ha resuelto. Los turcos tendrán sólo 14 jugadores para este partido, en el peor de los casos. Pero no se inquietan demasiado. Se aferran al aura de su entrenador, que sigue enviando una imagen de fuerza tranquila. Fatih Terim da la impresión de saber que él y sus tropas seguirán adelante, a la conquista de Europa. En todos sus discursos, por lo general juega el registro de lo seguro. «Lo más importante es tener un enfoque lo más racional posible, encontrar soluciones a los problemas», dice. Internamente, empero, se imponen la disciplina táctica y la minuciosidad, dos aspectos básicos de un método heredado de su visita a Italia, cuando dirigió a la Fiorentina y al Milan, previo paso por la selección turca en un primer mandato de 1993 a 1996. Hoy, su forma de conducir al grupo sólo recibe elogios. «Acabo de decirles que no tengan miedo de perder, que no tengan miedo de tener objetivos», confesó Terim después de los cuartos de final. «Nos trata como un padre», explicó el atacante Semih, del Fenerbahçe. «Cuando estamos bajos de moral se acerca, y si no juego se aproxima también. Táctica y psicológicamente, es el mejor entrenador que he tenido», acotó el punta 'salvador'. Al comienzo del torneo, Terim aseguró que «Europa va a recordar este equipo». No pocos, le consideraron entonces un osado charlatán. Cumplida su palabra, no se conforma y ahora va por más. Que tiemblen los alemanes.