Automovilismo | Fórmula 1
Lewis Hamilton pide perdón por mentir y McLaren despide a su director deportivo
Lewis Hamilton camina por el «paddock» del circuito de Sepang, a las afueras de Kuala Lu
sepang
Inmerso de lleno en la primera trifulca severa de la temporada, McLaren dedicó el día en la jungla malaya de Sepang a apagar unos cuantos fuegos. Y más que nadie, Lewis Hamilton, acusado de mentir al tribunal que lo juzgaba por su incidente con Trulli y sancionado con la descalificación en el Gran Premio de Australia. El inglés se retractó en rueda de prensa y, en tono de velatorio, pidió disculpas.
«Ni será la primera ni será la última», se escuchaba en los corrillos después de que Hamilton hubiese terminado su rueda de prensa en un pose compungido. «Pido perdón por la situación que se ha creado», empezó diciendo el inglés a propósito de su juicio oral ante los comisarios de la carrera de Australia, en la que se demostró que mintió después de que salieran a la luz las transcripciones de la radio interna del equipo. «No, no me siento nada confortable. Por lo que hice estoy aquí. Hice algo que está mal y por eso pido perdón a los aficionados, al equipo, a los seguidores de la Fórmula 1». Hamilton justificó su mentira ante el tribunal de la siguiente forma: «No presté mucha atención a lo que me estaban diciendo los jueces y les dije lo que no debía».
No fue el único que pidió perdón en público. También lo hizo Martín Whitmarsh, que había asegurado en un primer momento que McLaren no tenía nada que ver con todo lo que sucedió a falta de tres vueltas con el coche de seguridad en Australia. Pero ayer, una vez que la FIA hizo pública la transcripción de las conversaciones entre Hamilton y su garaje, también se retractó. La solución salomónica en McLaren fue encontrar un chivo expiatorio. La nominación recayó en uno de los directores deportivos de la escudería, el neozelandés Dave Ryan. Un ejecutivo deportivo que llevaba 35 años en la empresa, desde 1974.