La jornada
La Guardia Civil protege al Atlético de Madrid de la ira de sus aficionados
i. t. | madrid
«Sería normal que la afición nos montara el número el domingo», declaró Enrique Cerezo tras conocer la goleada recibida por el Atlético ante el Racing (5-1). No fue necesario esperar tanto. Ayer -doce horas después del naufragio en tierras cántabras- el Atlético se vio obligado a recurrir a la Guardia Civil para proteger a su plantilla de los insultos de varios aficionados durante el entrenamiento en la Ciudad Deportiva de Majadahonda. La humillante derrota cosechada por los colchoneros en Santander fue el motivo que desató las iras de los seguidores rojiblancos, que increparon a los futbolistas a su llegada a las instalaciones deportivas.
«¡Sinvergüenzas!» y «¡Echadle huevos!» fueron los improperios más repetidos. Tras unos momentos de tensión, la presencia de cinco efectivos de la Benemérita evitó que los incidentes fuesen a mayores.
Lo sucedido en el entrenamiento puede ser un aperitivo de lo que ocurra mañana en el partido del Calderón que enfrenta a los madrileños contra el Sporting. Eso es lo que los directivos temen, aunque comprenden la reacción.