Un juez advierte al Ayuntamiento de que patrocinar ahora a la Cultural sería delito
El club tiene las cuentas embargadas por deudas con Milo Abelleira, la Seguridad Social y Hacienda y usar el dinero de un nuevo espónsor para pagar a los jugadores sería un alzamiento de bienes. La Fiscalía estudia si interviene de oficio
Momento en el que el capitán Iván Mateo hace público el comunicado de la plantilla de la Cultural
león
L os juzgados de León libraron ayer un oficio al Ayuntamiento de León y a la Diputación Provincial para advertir del riesgo de incurrir en un delito de alzamiento de bienes en el caso de que se gestionaran partidas económicas alternativas destinadas al club (supuestamente a través de patrocinadores para la fase de ascenso negociados con el apoyo de las instituciones) con el objeto de satisfacer las cantidades pendientes de pago a la plantilla, cuyos jugadores habían amenazado recientemente con no disputar la fase por el ascenso a Segunda División, que se iniciará la semana que viene, si antes no se satisfacían las cantidades pendientes.
La medida se adopta como consecuencia de la situación de embargo que pesa sobre las cuentas de la Cultural, a causa de las deudas arrastradas de temporadas anteriores. Así, el anterior entrenador de la primera plantilla, Milo Abelleira y el ex jugador «Luisito» tienen pendientes cantidades que no han sido satisfechas y han presentado las demandas correspondientes en los juzgados de la capital.
El artículo 257 del Código Penal castiga con penas de entre uno y cuatro años de prisión «quien realice cualquier acto de disposición patrimonial o generador de obligaciones que dilate, dificulte o impida la eficacia de un embargo o de un procedimiento ejecutivo o de apremio, judicial, extrajudicial o administrativo, iniciado o de previsible iniciación».
Pese a que en principio se había barruntado la posibilidad de que la Fiscalía Provincial pudiese iniciar una investigación en torno a esta cuestión, ninguna de las fuentes consultadas por este periódico ha podido contrastar este extremo, aunque en cualquier caso se está a la espera del cariz que tomen los acontecimientos.