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España ya está en Sudáfrica
Tras un viaje atroz, la selección se concentra en Sudáfrica 18 horas después de pasearse por Bakú
Carles Puyol a su llegada al aeropuerto internacional OR Tambo de Johannesburgo.
Ni un enemigo hubiera firmado el guión del desplazamiento desde Bakú a Rustenburgo, primer destino de los campeones de Europa en Sudáfrica. El bolo del millón de euros ante los azerbaiyanos concluyó poco antes de las ocho de la tarde del martes, siempre hora peninsular española, y los hombres de Del Bosque conocieron su hotel de concentración para la Copa Confederaciones en torno a las 14.00 horas de ayer miércoles. Dieciocho horas después.
Se las prometían muy felices los españoles tras endosarles el set en blanco a los caucásicos. Se trasladaron a un hotel para cenar y enseguida se presentaron en el aeropuerto de Bakú. Tras superar el doble control policial, facturar y embarcar, esperaron cerca de dos horas sentados en el avión hasta que al fin despegaron. ¿Qué ocurrió? Pues que uno de los encargados de material de la Federación perdió el pasaporte y no hubo forma de solventar el error. Lo buscó por varios rincones del aeropuerto pero no apareció.
Se abrió la bodega del avión para ver si el visado se hallaba en alguna bolsa, pero la misión resultó inútil. La policía azerbaiyana se mostró inflexible. No hubo forma humana de persuadirla. Ni viaje oficial, ni vista gorda, ni arreglo provisional, ni Ángel Villar como vicepresidente de FIFA, ni gaitas. Son agentes ex soviéticos, disciplinados y meticulosos con su trabajo. Al no disponer España de embajada en esta república caucásica, no había remedio.