La prestación de los 426 euros sólo «salva» a uno de cada cinco parados

La primera fase cuesta 800 millones de euros, 500 millones menos de lo previsto

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elisa garcía | madrid
León

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El Gobierno esperaba la llegada de parados en oleadas a las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo -”antiguas oficinas del Inem-” porque la nueva prestación eventual de 426 euros, que combina ayuda económica y enseñanza profesional, parecía la salvación de todos aquellos que habían agotado la cobertura de desempleo. El plan, diseñado como la medida social estrella del 2009, esperaba beneficiar en un principio a cerca de 800.000 personas. Pero al término de su primera fase -”16 de agosto del 2009 a 17 de febrero del 2010-” solo han accedido a él la mitad. Tampoco se han cumplido las expectativas de recolocación.

Únicamente al 21% de los perceptores le han servido los cursos para volver al mercado laboral, es decir, el programa salva a uno de cada cinco de sus parados, proporción muy por debajo de lo planeado por el Ejecutivo.

La secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, argumenta que el escaso número de perceptores obedece a que muchos parados cuando acaban su prestación contributiva cuentan con una renta familiar superior a la permitida -”75% del salario mínimo interprofesional-” para acceder al programa temporal de protección por desempleo e inserción, denominación oficial de la ayuda.

CC.OO. y UGT lamentan que el bajo número de solicitudes responda a la economía sumergida. Hacen hincapié en que el programa no es sólo un subsidio. Conlleva un itinerario de inserción a cumplir. «Muchos parados, obligados a buscarse otras salidas para subsistir, temerosos de ser descubiertos o de no poder realizar los cursos, prefieren renunciar a los 426 euros», añade Comisiones.

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La prestación de los 426 euros -”80% del indicador que se utiliza de referencia para la concesión de becas, cursos de formación, acceso a viviendas de protección oficial, etc., denominado Iprem-” fue el único fruto del malogrado diálogo social emprendido en el 2009. Su aplicación es muy compleja debido a las sucesivas ampliaciones y fases a las que ha sido sometida. No todos los parados empiezan a cobrar el dinero el mismo día y ninguno puede beneficiarse más de una vez del programa. La iniciativa entró en vigor vía decreto ley para los desempleados que el 16 de agosto del año pasado tenían agotada su cobertura de paro.