El Santander cree que ser español le daña en los mercados internacionales
España no está moda, sino todo lo contrario. Los mercados recelan de la fortaleza del país para cumplir con sus compromisos y salir de la crisis. Y eso pesa a nuestro sector financiero. Así se traduce del discurso del consejero delegado del Grupo Santander, Alfredo Sáenz, quien en la presentación de resultados de la entidad correspondientes al tercer trimestre reconoció que esa pátina española «no nos beneficia». Y es que, añadió, «el mercado nos identifica como un banco español a todos los efectos». Un lastre si se tiene en cuenta que Santander es ya un gigante internacional que recibe de su división española sólo del 17% de sus resultados netos.
Las dudas sobre la solvencia de la deuda pública del Reino de España es un verdadero problema para que las entidades nacionales acudan a los mercados, ya que ningún banco o caja tiene un rating -”la nota de la solvencia a la hora de afrontar el pago de las deudas-” superior al del Estado. Eso hace que el dinero sea para ellos más caro, y mucho más difícil para particulares, empresas o administraciones. En definitiva, un freno a la inversión y, por tanto, al crecimiento.
En esa tesitura, y a pesar de la batería de reformas estructurales realizada por el Gobierno, que Santander aprecia en la buena dirección, Alfredo Sáenz fía para largo la salida de la crisis. Algo que, dijo, no llegará «en los próximos trimestres». A juicio del ejecutivo. el crédito seguirá estancado, o incluso caerá en el 2011, mientras la morosidad no dejará de crecer hasta, al menos, mediados del próximo año. Los nubarrones que se avecinan hacen pensar a Sáenz que el banco no logrará igualar en el 2010 los resultados alcanzados doce meses atrás.