La CNE se aparta de la batalla de Sacyr y Pemex por lograr el control de Repsol
Las operaciones no exigen su autorización porque no tratan actividades reguladas.
Una de cal y otra de arena. La Comisión Nacional de la Energía no va a intervenir en la batalla que Sacyr y Pemex han emprendido contra los gestores de Repsol para hacerse con el control de la petrolera.
Si el equipo liderado por Antonio Brufau consiguió el miércoles el apoyo de una mayoría del consejo —y el importante refrendo de La Caixa— para combatir la iniciativa de los dos aliados, el organismo supervisor de la energía les negó la posibilidad de bloquearla por razones regulatorias. Repsol y Gas Natural Fenosa no forman parte del mismo grupo empresarial, y las actividades de la gasista y eléctrica no se consideran propias de Repsol. Si la CNE hubiera tratado a Repsol tomando en cuenta la posición de control que ejerce, junto con La Caixa, sobre el grupo Gas Natural Fenosa (que desarrolla, este sí, actividades reguladas como el suministro de gas y electricidad), la operación de sindicación de acciones que permitió al grupo constructor y la petrolera mexicana alcanzar casi un 30% de Repsol hubiera requerido autorización previa.
Es lo que en el argot de los reguladores se conoce como función 14 , de las competencias del regulador, la misma que sirvió para obstaculizar la compra de la eléctrica Endesa por la alemana E.On. Bruselas impuso a las autoridades españolas la revisión de la norma, de manera que las limitaciones se aplican ahora a las empresas extracomunitarias cuando pretenden comprar una participación del 20% o superior del capital, o que permita ejercer una influencia significativa, en una sociedad que ejerce actividades reguladas.
Frente a los argumentos de Repsol, que consideraba la alianza de Sacyr y Pemex como sujeta al régimen de autorizaciones, la CNE considera que la petrolera española no forma, desde el punto de vista jurídico, un grupo con Gas Natural Fenosa. Sacyr y Pemex habían censurado con dureza la petición de los gestores de Repsol, por considerar que su reconocimiento hubiera supuesto la consideración de la compañía como una empresa regulada, cuando el sector del petróleo está plenamente liberalizado.
El pronunciamiento de la CNE supone un paso atrás en la estrategia de los gestores de Repsol quienes, por otra parte, ya se lo esperaban. Su otra línea defensiva avanza mejor, al haber conseguido una división entre los representantes de Sacyr en el consejo de la petrolera y que el resto de los administradores, incluida La Caixa, instaran a los aliados Sacyr y Pemex a desmontar su pacto de accionistas.
Por otra parte, la mayoría de los consejeros de Repsol dieron su bendición al procedimiento con el que se podría expulsar del órgano de administración a los representantes de las empresas que han sindicado sus acciones, alegando su condición de «competidores». Para mantener sus asientos, habrán de demostrar, a través del informe de una consultora independiente, que no lesionan los intereses de la petrolera, sino que le aportan más beneficios que perjuicios. El informe de la consultora deberá ir acompañado de otro de la comisión de nombramientos y retribuciones y obtener además el apoyo de la mayoría del accionariado de Repsol.