CUMBRE EUROPEA EN BRUSELAS

Los Veintisiete intentarán pactar un nuevo tratado que permita salvar el euro

El propósito de Merkel y Sarkozy de incrementar el control de las finanzas nacionales anticipa un cónclave tenso

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy se despiden tras su encuentro del lunes en París.

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AGENCIAS / Bruselas
León

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Los líderes de la Unión Europea (UE) tratarán este jueves y viernes, en la cumbre que se celebra en Bruselas, alcanzar un pacto para elaborar un nuevo Tratado Europeo que permita, a través de un mayor control y rigurosidad sobre las finanzas de los países miembros, corregir el "pecado original" de la unión monetaria, salvar el euro y dotar de un nueva idiosincrasia a la eurozona.

Las expectativas son grandes porque muchos dirigentes, analistas e inversores consideran que se trata de una de las últimas oportunidades que tiene la UE para dar el esperado golpe de timón y restaurar así la maltrecha confianza de la eurozona en los mercados. Pero Alemania ya se ha encargado de rebajar las expectativas al insistir en que muchos países no han comprendido la urgencia de la situación, y por ello un alto funcionario del Gobierno germano ha admitido que era "más pesimista que hace una semana" sobre los resultados.

En este sentido, el ministro francés de Asuntos Europeos, Jean Leonetti, ha advertido este mismo jueves que la situación es "grave". "El euro puede explotar y la Unión Europea desintegrarse", ha asegurado. "Ello sería una catástrofe no solo para Europa, sino para todo el mundo", ha añadido en declaraciones a la cadena de televisión Canal Plus.

Divisiones entre los países miembros

La cumbre se prevé tensa y complicada por las divisiones entre los Veintisiete. Alemania y Francia pretenden una mayor integración económica que supondría cesiones de soberanía. A ello se añade la posición del Reino Unido, un país no miembro del euro que ya ha advertido de que defenderá los intereses nacionales y del sector financiero de la City en un nuevo Tratado, bajo la amenaza del veto.

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy llegan a la cumbre con una propuesta común y un núcleo innegociable: una reforma del Tratado o una nueva Carta Magna con los 27 Estados miembros y si no, al menos para los 17 países que comparten el euro más aquellos que quieran sumarse. El objetivo de Berlín y París es que en marzo esté suscrito el nuevo Tratado, pese a que el camino de la ratificación, como ya se sabe, es largo y complicado.

La opción de Van Rompuy

La cancillera alemana y el presidente francés quieren sanciones automáticas para los países que incumplan el déficit (3 %), incorporar en las constituciones nacionales esa "regla de oro" y que la verifique el Tribunal de Justicia de la UE. También persiguen adelantar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), imponer una tasa a las transacciones financieras, y armonizar el impuesto de sociedades.

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La creación de eurobonos y la mayor implicación del Banco Central Europeo que proponen, entre otros, el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, también están sobre la mesa. Alemania rechaza esta opción, más rápida que la de revisar el Tratado, porque la considera "un truco" para evitar una verdadera reforma.