Bruselas cuestiona la lucha contra el fraude como mecanismo recaudatorio
La CE subraya que la previsión de ingresos que se une al plan «no está garantizada».
El ministro de Economía, Luis de Guindos.
El plan de lucha contra el fraude fiscal para 2012, la medida estrella que anunció el Gobierno el jueves dentro de su ofensiva para recortar el déficit, ha sembrado en Bruselas más dudas que certezas. La Comisión Europea, que vigila el cumplimiento de los planes de consolidación fiscal comprometidos por los países UE para recuperar la estabilidad presupuestaria, cuestionó este viernes la idoneidad de incluir el combate contra la economía sumergida y la evasión de impuestos entre los mecanismos que deben de asegurar el saneamiento de las cuentas de las administraciones públicas. El motivo es que los ingresos que el Estado aspira a obtener por esa vía, 8.171 millones de euros este año, según detalló la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, «no están garantizados».
La Comisión Europea ya ha criticado en ocasiones anteriores el anuncio de estas políticas por la escasa seguridad que ofrecen de que se cumplirán los objetivos. El motivo es que los mercados, los acreedores, los organismos internacionales y analistas suelen obviar estas predicciones de aumentos de ingresos que no están ligadas a medidas de calado, como pueden ser subidas de impuestos. A la hora de formular sus previsiones sobre cómo evolucionarán los números rojos de una economía, estos expertos sólo toman en cuenta los recortes puros y duros -que supondrán ahorros- o los incrementos tributarios concretos y cuantificables, que harán llegar más dinero a las arcas públicas.
El portavoz del Ejecutivo comunitario, Olivier Bailly, fue el encargado de expresar las dudas de Bruselas. Bailly lamentó el «desvío considerable» en 2011 del déficit de la economía española sobre el objetivo comprometido ante sus socios: 8%, frente al 6% estimado hace un año. Y se mostró muy cauto a la hora de juzgar las últimas medidas publicitadas por el Gabinete de Mariano Rajoy. En su opinión, el resultado esperado de la ofensiva contra el fraude «es una cifra no garantizada, porque al final se necesita aplicar (el plan) y no se puede estar seguro desde el principio de que se llegue» al objetivo. «No sé si en el caso de España la cifra es creíble o no. Lo que es cierto es que la Comisión Europea ha mostrado esta preocupación a todos los países que han planteado este tipo de iniciativas», especificó.
Con la misma precaución, la Comisión saludó el conjunto de medidas para reducir el déficit anunciadas por el equipo de Mariano Rajoy.
Bailly rechazó opinar acerca de los polémicos mecanismos de control previo que la administración central del Estado pretende introducir sobre los presupuestos de las comunidades autónomas y que el ministro de Economía, Luis de Guindos, desveló esta semana en una entrevista al Financial Times . «No tengo ningún comentario que hacer al respecto», zanjó el portavoz de la Comisión.